RESPONSORIO SAN ANTONIO

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Si buscas milagros, mira:

muerte y error desterrados,

miseria y demonios huidos,

leprosos y enfermos sanos…

El mar sosiega su ira,

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redímense encarcelados,

miembros y bienes perdidos,

recobran mozos y ancianos…

El peligro se retira.

Los pobres van remedidados…

cuéntelo los socorridos,

díganlo los paduanos.

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El mar sosiega, su ira…

Gloria al Padre, Gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo.

El mar sosiega, su ira…

Ruega a Cristo por nosotros,

Antonio glorioso y Santo.

Para que dignos así

de sus promesas seamos. Así sea.

AFORO DEL 75%

484 PERSONAS

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(AUTOR DE LAS FOTOS: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ)

DOMINGO: SAN ANTONIO DE PADUA

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Primera lectura: Ezequiel 17, 22-24

Esto dice el Señor Dios:

-Tambien yo había escogido una rama de la cima del alto cedro y la había plantado; de las más altas y jóvenes ramas arrancaré una tierna y plantaré en la cumbre de un monte elevado; la plantaré en una montaña alta de Israel, echará brotes y dará fruto. Se hará un cedro magnifico. Aves de todas clases anidarán en él, anidarán al abrigo de sus ramas. Y reconocerán todos los árboles del campo que yo soy el Señor, que humillo al árbol elevado y exalto al humilde, hago secarse el árbol verde y florecer al árbol seco. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.

.

Salmo 91

R/. Es bueno darte gracias, Señor.

Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo; proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad. R/.

Tú tienes palabras de vida eterna

El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano: plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios. R/.

En la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que el Señor es justo, mi Roca, en quien no existe la maldad. R/.

Segunda lectura: 2 Corintios 5,6-10

Hermanos:

Siempre llenos de buen ánimo y sabiendo que, mientras habitamos en el cuerpo, estamos desterrados lejos del Señor, caminamos en fe y no en visión. Pero estamos de buen ánimo y preferimos ser desterrados del cuerpo y vivir junto al Señor. Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarlo. Porque todos tenemos que comparecer ante el tribunal de Cristo para recibir cada cual por lo que haya hecho mientras tenía este cuerpo, sea el bien o el mal.

Evangelio: Marcos 4,26-34

En aquel tiempo, Jesús decía al gentío:

–El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.

La humilde semilla del grano de mostaza | Nos Rodea

Dijo también:

-¿Con qué podemos comparar el reino de Dios ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra.

Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodandose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

REFLEXIÓN

Jesús utiliza dos imágenes del campo (la semilla y el grano de mostaza) para explicar cómo es el reino de Dios. Dice que el reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra y la semilla germina y crece. El reino de Dios también se parece a un grano de mostaza que crece, echa ramas y los pájaros anidan a su sombra.

Los oyentes de Jesús conocían muy bien estos elementos. Ambas semillas son pequeñas. Aparentemente son insignificantes. Pero lo insignificante se vuelve a hacer grande y bello. Y esto sucede gracias a la tierra, que les posibilita desarrollarse. La tierra es como <<un vientre materno>> que hace surgir la vida. La tierra esconde vitalidad, engendra vida. La tierra hace germinar y crecer las semillas. Así puede dar frutos. Somos de alguna manera la tierra donde Dios ha depositado su Palabra. Él mismo la hace crecer. La Palabra tiene su fuerza eficaz: transforma la vida de cada ser humano y cambia el rumbo de su destino.

Señor, te damos gracias por tu Palabra, que siempre nos interpela. Nos hablas de la semilla y de la tierra, que también son símbolos de nuestra vida y misión. Queremos seguir optando por tus opciones, que generan vida y bien para toda la humanidad. Ayúdanos a realizar esta labor. Amén

La Buena Noticia de cada día 2021

Francisco y Clara camino de misericordia

HIMNO A SAN ANTONIO

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San Antonio de Cuatro Caminos,

de la Iglesia Doctor bondadoso,

por amor a ese Niños precioso,

danos pan y tesoro divinos.

Oh abogado de cosas perdidas,

haz que encuentre las gracias pedidas.

Con la Virgen y el Niño compartes

de este pueblo la gran devoción,

que te viene a pedir en los martes

lo que anhela su buen corazón.

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13 MARTES A SAN ANTONIO

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Por la señal….Señor mío Jesucristo…

ORACION INICIAL: Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Mas si esta no me conviniese, obtenme una perfecta conformidad con la divina voluntad. Amen.

400 ideas de San Antonio de Cuatro Caminos en 2021 | san antonio, imágenes,  cuatro caminos madrid

Martes 13º:  

¡Oh, árbol frondoso de virtudes, San Antonio! Sazonad en mñí los frutos del Espçíritu Santo que en estas trece semanas os he pedido, a fin de que agraden a Dios Nuestro Señor mis obras, y por ellas y su gracia me dé la gloria.

(Medita brevemente y pide la gracia que deseas conseguir por intercesión de San Antonio)

ORACION FINAL: Protector nuestro, San Antonio de Padua. He venido a tus plantas durante estos trece martes.

Haz que no olvide las lecciones que me has dado y plos buenos propositos que te he ofrecido.

San Antonio, Glorioso y Santo, socorre a todos los que te invocamos, a todos los que sufren en sus cuerpos o en sus almas. Que por tu intercesión toda la tierra sea renovada, y todos los corazones sientan el Amor de Dios y todas las lenguas canten alabanzas en su nombre y sepamos dar un Si como el que dio la Santísima Virgen María.

Lo suplico en el nombre de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

DOMINGO: CORPUS CHRISTI

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Primera lectura: Éxodo 24,3-8

En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todas las palabras del eñor y todos sus decretos; y el pueblo contestó con voz unánime:

-Cumpliremos todas las palabras que ha dicho el Señor.

Moisés escribió todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes de los hijos de Israel ofrecer al Señor holocaustos e inmolar novillo como sacrificios de comunión. Tomó Moisés la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después tomó el documento de la alianza y se lo leyó en voz alta al pueblo, el cual respondió:

-Haremos todo lo que ha dicho el Señor y le obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre y roció al pueblo, diciendo:

-Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros, de acuerdo con todas estas palabras.

.

Salmo 115

R/. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.

¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor. R/.

Tú tienes palabras de vida eterna

Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas. R/.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando el nombre del Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. R/.

Segunda lectura: Hebreos 9, 11-15

Hermanos:

Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Su tienda es más grande y más perfecta: no hecha por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado. No lleva sangre de machos cabríos, ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna. Si la sangre de machos cabríos y de toros, y la ceniza de una becerra, santifican con su aspersión a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, para que demos culto al Dios vivo! Por esa razón, es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.

Evangelio: Marcos 14,12-16.22-26

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:

–¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?

Él envió a dos discípulos diciéndoles:

-Id a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y el casa donde entre, decidle al dueño: <<El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?>>. Os enseñara una habitación grande en el piso de arriba, acondicionada y dispuesta. Preparádnosla allí.

Corpus Christi. Meditación | Familia Franciscana

Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la Pascua.

Mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:

-Tomad, esto es mi cuerpo.

Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron.

Y les dijo:

-Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.

Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos.

REFLEXIÓN

Los discípulos preguntaron a Jesús en que lugar quería celebrar la Pascua. Jesús envió a dos de sus discípulos a la ciudad con unas instrucciones muy precisas. Se fueron y encontraron todo lo que había dicho el Maestro. Es interesante notar que se menciona que fue en una casa. Allí empezó todo lo que venimos celebrando año tras año, la últia cena. dos actos que hizo Jesús ante los discípulos: primero tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y dijo esto es mi cuerpo. Segundo, tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Esta es mi sangre de la alianza que es derramada por muchos.

Cada año celebramos la fiesta del Corpus Christi. Cristo, el Pan bendito, el Pan partido y compartido se hace alimento de nuestra vida. El cáliz de acción de gracias es la sangre de Cristo, signo de la nueva alianza de Dios con la humanidad. Es una fiesta donde Cristo, el Cordero Pascual, se nos dona en favor nuestro. Se entregó una vez por todos. Nos preguntamos: ¿Qué supone para nosotros celebrar esta fiesta? ¿Supone adorar a Cristo Eucarístico, que se hace presente en el sagrario, o es mucho más que esta adoración? Nuestra adoración a Cristo Sacramento se hace más eficaz y verdadera cuando somos capaces de percibir su presencia en el rostro del hermano necesitado, maltratado, en el emigrante, los sin techo, las víctimas de los abusos, los maltratados, etc.

Señor Jesús, año tras año celebramos tu fiesta, tu recuerdo, tu amor por nosotros y por la humanidad entera. Con el motivo de esta celebración queremos renovar nuestra vida y compromiso con el mundo y la sociedad que nos toca vivir. Ayúdanos a ser más solidarios y sensibles con las necesidades de nuestros hermanos que reclaman nuestra atención.

La Buena Noticia de cada día 2021

Francisco y Clara camino de misericordia

TU ROSTRO BUSCARÉ, SEÑOR

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Omnipotente, eterno, justo y misericordioso Dios: concédenos a nosotros, miserables, hacer por ti mismo lo que sabemos que tú quieres, y querer siempre lo que sabemos que a ti te agrada; a fin de que, purificados interiormente, iluminados interiormente y encendidos en el fuego del Espíritu Santo, podamos seguir las huellas de tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y, por sola tu gracia, llegar hasta ti, oh Altísimo, que en Trinidad perfecta y en simple Unidad, vives y reinas y eres glorificado, Dios omnipotente, por todos los siglos de los siglos. Amén


Oración: ¡Oh Dios que te has dignado alegrar al mundo por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo! Concédenos, te rogamos, que por la intercesión de su Madre, la Virgen María, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por J.C.N.S. Amén.

CORPUS CHRISTI

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Domingo de Corpus Christi | Colegio Divina Pastora, Villa del Río

Ante todo, os suplico a todos vosotros, hermanos, besándoos los pies y con la caridad que puedo, que tributéis toda la reverencia y todo el honor que podáis al santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, en el cual han obtenido la paz y la reconciliación con Dios omnipotente todas las cosas que hay en el cielo y en la tierra.

San Francisco de Asís (Carta a toda la Orden)

San Félix de Nicosia, OFM-cap.

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2 DE JUNIO 2021

Félix de Nicosia nació el 5 de noviembre de 1715 y recibió el nombre de Philip James Amoroso. Era hijo de una familia pobre, el zapatero Philip Amoroso y Carmela Pirro. No recibió educación formal, pero su madre le enseñó los conceptos básicos de la fe católica y lo alentó a pasar tiempo con los frailes capuchinos locales.

Después de varios intentos y negativas, fue finalmente aceptado por los capuchinos cuando tenía 28 años. Toda su vida la pasó en su ciudad natal donde ejerció el cargo de cuestor, con heroica caridad, durante más de 30 años. A menudo instruía a los jóvenes en la doctrina cristiana y les recordaba a los padres su responsabilidad de proporcionar a sus hijos instrucción catequética. Enseñó a los niños el Credo, se enfrentó a los que usaban blasfemias y habló a menudo de los misterios de la encarnación y la redención. Fue consejero, guía y apoyo de los sencillos, los eruditos y el clero por igual. Félix fue tan fiel a su voto de obediencia que en su lecho de muerte a la edad de 72 años, pidió permiso a su superior por última vez: “¿Puedo morir ahora?” y habiendo recibido permiso y bendición, murió el 31 de mayo de 1787.

Félix fue beatificado por León XIII el 12 de febrero de 1888

ORACIÓN:

Señor, enseñaste al beato Félix a servirte con humildad y sencillez, y a estar atento a las cosas mayores. Concédenos que podamos imitar su ejemplo aquí en la tierra para que podamos participar de su gloria en el cielo. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén

13 MARTES A SAN ANTONIO

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Por la señal….Señor mío Jesucristo…

ORACION INICIAL: Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Mas si esta no me conviniese, obtenme una perfecta conformidad con la divina voluntad. Amen.

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Martes 12º: LA CASTIDAD  

¡Oh, lirio de pureza, San Antonio! Tened compasión de mí, para que, a pesar de las dificultades que me rodean, guarde la castidad según mi estado y logre ver a Dios en el cielo.

(Medita brevemente y pide la gracia que deseas conseguir por intercesión de San Antonio)

ORACION FINAL:

Glorioso San Antonio de Padua, a tus plantas vengo a implorar tu valiosa protección.

Ya que te hallas tan cerca de Jesús, pídele para mí cuanto necesito para mi alma y para mi cuerpo.

Tú, que amaste tanto a los pobres y sigues amándolos y haciéndoles objeto de tu predilección, mira mi pobreza y remédiala derramando sobre mi alma las gracias. La vida está llena de miserias. Dame el pan de la paz, de la virtud, de la gracia de Dios.

Tú, santo de todo el mundo y santo de los milagros, concédeme cuantyo hoy te pido si ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma.

A pesar de mis pecados, espero en tu bondad y confío que no abandonarás a quien hoy acude a tus plantas.

Lo suplico en el nombre de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

MARÍA: TRIUNFO DE LA VIDA

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El saludo de San Francisco de Asís a la bienaventurada Virgen María. –  Espíritu y Vida: Teología y espiritualidad franciscana

Reina del Cielo, alégrate, aleluya. Porque el Señor al que mereciste llevar, aleluya, ha resucitado según su palabra, aleluya.


V/ Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.

R/ Porque verdaderamente ha resucitado el Señor.

Oración: ¡Oh Dios que te has dignado alegrar al mundo por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo! Concédenos, te rogamos, que por la intercesión de su Madre, la Virgen María, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por J.C.N.S. Amén.

DOMINGO: SANTÍSIMA TRINIDAD

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Primera lectura: Deuteronomio 4,32-34·39-40

Moisés habló al pueblo diciendo:

-Pregunta a los tiempos antiguos, que te ha precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra; pregunta desde un extremo al otro del cielo, ¿sucedió jamás algo tan grande como esto o se oyó cosa semejante? ¿Escuchó algún pueblo, como tú has escuchado, la voz de Dios, hablando desde el fuego, y ha sobrevivido? ¿Intentó jamás algún dios venir a escogerse una nación entre las otras mediante ppruebas, signos, prodigios y guerra y con mano fuerte y brazo poderoso, con terribles portentos, como todo lo que hizo el Señor, vuestro Dios, con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos? Así pues, reconoce hoy, y medita en tu corazón, que el Señor es el çunico Dios allá arriba en el cielo y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Observa los mandatos y preceptos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos, después de ti, y se prolonguen tus días en el sulo que el Señor, tu Dios, te da para siempre.

.

Salmo 32

R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R/.

Tú tienes palabras de vida eterna

La palabra del Señor hizo el cielo; el aliento de su boca, sus ejércitos. Porque él lo dijo, y existió; él lo mandó y todo fue creado. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, en los que esperan su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros como lo esperamos. R/.

Segunda lectura: Romanos 8,14-17

Hermanos:

Cuantos se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.

Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino que habéis reciido el Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: <<¡Abba, Padre!>>.

Ese mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somo hijos de Dios; y, si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo; de modo que, si sufrimos con él, seremos también glorificados con él.

Evangelio: Mateo 28,16-20

Santisima Trinidad | Caritas
Ilustración de Fano

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron, Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

–Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos.

REFLEXIÓN

La Iglesia celebra la fiesta de la Santísima Trinidad,. Dios Padre, Hijo y Espíritu, es amor, comunión íntima y comunicación viva de personas en un único Dios. Creer en la Trinidad significa saber que en la raíz de todo lo que existe y subsiste hay movimiento, hay un proceso de vida, de amor. De esta certeza los cristianos sacamos las consecuencias para nuestra realidad personal y social con vistas a su transformación.

La Iglsia es la expresión de la Trinidad porque es un grupo de personas que, al saberse hermanos y al apoyarse mutuamente, facilitan la acción del Dios cristiano, que está en ellos como Padre que ama, como Hijo que se entrega y como Espíritu que da fuerza y vida. Cada uno de nosotros somos Iglesia y podemos vivir el amor trinitario manifestándolo en nuestra historia.

Gracias, padre, porque vives entre nosotros y en cada uno de nosotros. Gracias, Jesucristo, nuestro hermano y Señor, porque nos has mostrado el camino de la entrega. Gracias, Espíritu Santo, porque nos das fuerza y nos empujas a salir de nuestras comodidades para vivir y anunciar el Evangelio.

La Buena Noticia de cada día 2021

Francisco y Clara camino de misericordia

MARÍA: TRIUNFO DE LA VIDA

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“María sea la estrella

que os ilumine la senda,

os muestre el camino seguro

La devoción a la Virgen del Padre Pío de Pietrelcina | San Pío de  Pietrelcina

para llegar al Padre del Cielo;

sea como el ancla

a la que os debéis sujetar

cada vez más estrechamente

en el tiempo de la prueba.

San Padre Pio de Pietrelcina

(Meditamos un instante en silencio y realizamos nuestra suplica a Virgen María)

Reina del Cielo, alégrate, aleluya. Porque el Señor al que mereciste llevar, aleluya, ha resucitado según su palabra, aleluya.


V/ Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.

R/ Porque verdaderamente ha resucitado el Señor.

Oración: ¡Oh Dios que te has dignado alegrar al mundo por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo! Concédenos, te rogamos, que por la intercesión de su Madre, la Virgen María, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por J.C.N.S. Amén.

13 MARTES A SAN ANTONIO

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Por la señal….Señor mío Jesucristo…

ORACION INICIAL: Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Mas si esta no me conviniese, obtenme una perfecta conformidad con la divina voluntad. Amen.

400 ideas de San Antonio de Cuatro Caminos en 2021 | san antonio, imágenes,  cuatro caminos madrid

Martes 11º: LA CONTINENCIA  

¡Oh, virginal amador de Jesús, San Antonio! Suplicad para mí la gracia de la continencia en todas las cosas exteriores referentes a los placeres, honras y riquezas, para que prepare a Cristo digna morada en mi corazón.

(Medita brevemente y pide la gracia que deseas conseguir por intercesión de San Antonio)

ORACION FINAL:

¡Glorioso San Antonio de Padua, que escuchaste la Palabra de Dios y la seguiste con valentía, renunciando a todo por El!.

Ayúdame a ser fiel, pues mi fe con frecuencia vacila.

Yo también quiero permanecer en El y para El. Se que no es fácil y por eso te suplico que fortalezcas mi fe y mi esperanza.

Lo suplico en el nombre de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

MARÍA: TRIUNFO DE LA VIDA

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¡Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María, virgen hecha iglesia, elegida por el santísimo Padre del cielo, consagrada por él con su santísimo Hijo amado y Espíritu Santo Defensor, en ti estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien!

¡Salve, palacio de Dios!

Editorial CCS - Libro: ESTAMPA MARÍA AUXILIADORA (LORENZONE. CUERPO ENTERO)  7 x 11

¡Salve, tabernáculo suyo!

¡Salve, casa suya!

¡Salve, vestidura suya!

¡Salve, esclava suya!

¡Salve, Madre suya!

Y, ¡salve, todas vosotras santas virtudes, que, por la gracia e iluminación del Espíritu Santo, sois infundidas en los corazones de los fieles, para hacerlos, de infieles, fieles de Dios!

Reina del Cielo, alégrate, aleluya. Porque el Señor al que mereciste llevar, aleluya, ha resucitado según su palabra, aleluya.


V/ Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.

R/ Porque verdaderamente ha resucitado el Señor.

Oración: ¡Oh Dios que te has dignado alegrar al mundo por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo! Concédenos, te rogamos, que por la intercesión de su Madre, la Virgen María, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por J.C.N.S. Amén.

DOMINGO: PENTECOSTÉS

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Primera lectura: Hechos 2,1-11

Al cumplirse el día, de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como el viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la csa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse.

Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblo que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo:

-¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua.

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Salmo 103

R/. Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra .

Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, que grande eres! Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas. R/.

Tú tienes palabras de vida eterna

Las retiras e aliento, y expiran y vuelven a ser polvo; envías tu espíritu, y los creas, y repueblas la faz de la tierra. R/.

Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras; que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor. R/.

Segunda lectura: Gálatas 5,16-25

Hermanos:

Caminad según el Espíritu y no realizaréis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne; efectivamente, hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais. Pero si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen estas cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí. Contra estas cosas no hay ley. Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con las pasiones y los deseos. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.

Evangelio: Juan 15,26-27; 16,12-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos::

–Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará.

REFLEXIÓN

En Pentecostés, la Iglesia celebra que los testigos del Crucificado y Resucitado reciben de Jesús su Espíritu, su ímpetu, su aliento y su fuerza para transmitir por toda la tierra la gran noticia del evangelio, proclamando la más profunda verdad del ser humano: que todos somo hijos de Dios y, por tanto , que estamos llamados a vivir como hermanos, en autentica fraternidad.

Caminar según el Espíritu nos lleva a vivir en la búsqueda humilde y permanente de la verdad y a comprometernos seriamente con el desenmascaramiento de las mentiras de la realidad humana del momento presente. Podemos experimentarlo como fuego abrasador que nos saca de la inercia anodina de la pasividad, del indiferentismo, de la abulia colectiva, del miedo paralizante, de la desidia, de la resignación ante el mal imperante…Podemos acogerlo como viento impetuoso que nos empuja a anunciar que es posible vivir desde el Espíritu de vida que viene a comunicar sus dones y ponerlos a nuestro alcance y al alcance de todos.

¡Ven, Espíritu Santo! Te necesitamos para anunciar y denunciar. Necesitamos la experiencia profunda de tu venida para ofrecer nuestro testimonio con alegría.

La Buena Noticia de cada día 2021

Francisco y Clara camino de misericordia

DALE LA VUELTA

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los mayores y el virus

Comunicar a nuestros socios el decreto fue duro, abríamos la puerta a su soledad y les condenábamos a pasar el resto de la cuarentena en casa, sin poder salir a la calle ni poder realizar sus actividades de la vida diaria. Les estábamos privando de sus momentos más felices del día, así me comentaba una socia del centro; “Esta es mi segunda casa, el centro me permite conectar con gente de mi edad, posiblemente con personas en la misma situación que yo y brindarme la oportunidad de realizar diferentes talleres para estimular la mente y el cuerpo, además de darme el apoyo emocional día tras día”. Otra socia me comentaba lo siguiente;” Vivo con mi marido que por desgracia es dependiente, debo de estar las 24 horas cuidándole y el único rato de respiro para mi, es acudir diariamente al centro a realizar zumba y gimnasia de mantenimiento, allí me relaciono, hablo, comparto, río y además mantengo mis capacidades físicas a raya, es la mejor hora del día”.

Mayores, derechos más allá de la pandemia - Diario16

Además nos encontramos con otro perfil muy frágil, los socios tanto solteros como viudos y sin hijos que han construido su familia en el centro y se ven desamparados con la declaración del estado de alarma.

Todos los que formamos el Centro de Día San Antonio somos como una pequeña gran familia y como tal en estos momentos tenemos que permanecer más unidos que nunca. A lo largo de esta cuarentena realizamos un seguimiento telefónico con todos los socios para brindarles nuestro apoyo emocional, aportándoles técnicas para mantener la memoria activa a través de diferentes ejercicios mentales. Procuramos que lleven una rutina de gimnasia básica con elementos muy sencillos de elaborar, por ejemplo, con el palo de la escoba pueden fabricarse una pica y realizar ejercicios de coordinación motriz de los miembros superiores e inferiores. Otra técnica para evitar la pérdida muscular es la utilización de pesas a través de botellas de plástico llenas de arroz. Es una forma sencilla y barata de conseguir tonificar el cuerpo en casa. Y por supuesto un elemento indispensable para realizar ejercicio, es una buena sesión de música.

Otro de los elementos fundamentales para tener una estabilidad mental en este momento de crisis, es confeccionar con ellos un horario de tareas a realizar y seguir con las rutinas descritas para evitar caer en un estado anímico depresivo.

Tengo que exponer un caso de una persona mayor que está viviendo en el mayor desamparo posible. P.A es una señora de 86 años, soltera, sin hijos que presenta síntomas claros de coronavirus. Realizó una llamada al número asignado para consultas de dicha enfermedad, le tomaron los datos y quedaron en llamarla. Pasaron 3 días y nunca se produjo esa llamada y se volvió a poner en contacto con ellos y su respuesta fue que estaban tardando mínimo 3 días en responder. Es una impotencia saber que ocurren estas situaciones y que no podamos darle una respuesta inmediata para evitar el sufrimiento de esta persona.

Cuáles son las prioridades de salud de las personas mayores en tiempos de  pandemia? - Multimedia - ISGLOBAL

Es indudable que nuestro trabajo con los mayores es indispensable, apostamos por un envejecimiento activo, permitiéndoles ser independientes y apoyándoles de una forma humana, personalizada y con la impronta del carisma franciscano siempre presente en nuestros proyectos.

Arián Gómez – abril 2020 (Publicado en la pagina de SERCADE)

San Crispín de Viterbo OFM – Cap.

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Festividad el 19 de mayo

La estampa de san Crispín de Viterbo no se puede contemplar con indiferencia: la sonrisa de la figura se comunica inmediatamente al que la mira. A san Crispín se le ha llamado, con justicia, el santo alegre; y a fe que con dificultad se hallará quien pueda aventajarle en esta virtud eminentemente franciscana.

De niño es el buen Perico, hablador, ocurrente, juguetón, y al mismo tiempo piadoso y angelical. En su vida religiosa, es la alegría de los distintos conventos en que habita y el paño de lágrimas de todos los que acuden a él. En sus últimos días, fray Crispín, viejo y reumático, no pierde un átomo de su buen humor y hace reír a sus mismos médicos y enfermeros.

San Crispín de Viterbo - Santoral - COPE

A este santo capuchino le basta una frase chispeante para resolver las más arduas cuestiones; con una palabra o con una sonrisa sabe ocultar sus excelsas virtudes y sus estupendos milagros; con un chiste oportuno sale airoso de cualquier compromiso. Una vez, sana repentinamente a un moribundo que está ya en el sopor profundo de la agonía; los presentes aclaman jubilosos a fray Crispín; pero él corta por lo sano todos los homenajes con esta salida: «Bueno, el enfermo ha despertado de un largo sueño, y ahora querrá comer. Os aseguro que yo, en su lugar, tendría tal apetito, que sería muy capaz de tragarme la cúpula de San Pedro». Por espíritu de mortificación, tenía la costumbre de andar siempre sin sombrero, aun en días de fuerte sol o de intenso frío. Algunos amigos le aconsejaron que se cubriera la cabeza; pero él les contestaba graciosamente: «Los burros no usamos sombrero».

No vaya a creerse que el espíritu jovial de san Crispín sea una alegría vana y sin sentido; bajo el amable manto de la campechanía se esconden virtudes admirables y heroicas, penitencias extremadas, tentaciones y combates incesantes y dolores que anonadarían a cualquiera. Por eso, la alegría encantadora de fray Crispín nos resulta una alegría-virtud, cualidad santificada y sublime, que tiene su base en el amor a Dios y en el gozo de su amistad.

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El hogar en que nació nuestro simpático Pedro Fioretti debió ser, entre las estrecheces de la pobreza, una antesala del cielo. Ubaldo y Marcia, los padres del niño, tuvieron en abundancia dos riquezas que transmitieron a nuestro santo: la alegría y la virtud. Marcia era una de esas laboriosas mujeres italianas que saben vivir en continua oración, no interrumpida por el girar de la rueca ni por el cuidado solícito de la casa y de los hijos.

En el corazón de aquella santa mujer había dos amores dominantes, igualmente puros: el amor a Dios y la devoción a la Virgen María. En una de las festividades de la Reina de los cielos, Marcia tomó de la mano a su hijo y lo llevó al santuario de Nuestra Señora de la Encina. Arrodillados los dos ante la milagrosa imagen, la piadosa madre fue diciendo al oído del niño con expresiva firmeza: «¿La ves, Pedrito? Es tu Madre; acabo de consagrarte a Ella para siempre; fíjate bien, para siempre. Amala con todo tu corazón y hónrala todos los días de tu vida».

Huelga decir que el hijo de Marcia cumplió al pie de la letra los consejos de su santa madre.

La infancia de Pedro Fioretti tiene, en germen, todas las esperanzas de su futura santidad. El niño se distinguía no sólo por su piedad, sino también por su talento y por una memoria felicísima y rápida. Los Padres jesuitas de Viterbo le enseñaron la gramática y algunas nociones de literatura que no olvidaría jamás. Las monjas de Santa Rosa, al verle tan fervoroso ante el tabernáculo de su iglesia, comenzaron a llamarle el buen Perico. Y tenían un placer extraordinario en oír sus palabras edificantes y sus graciosos dichos. La escuela y la iglesia eran los dos sitios predilectos de Pedro: el silabario y la Imitación de Cristo fueron sus primeros libros; después aprendió, al mismo tiempo, a escribir correctamente y a ayudar la santa misa. En la iglesia de los Padres Conventuales era el mejor acólito y el más fiel ayudante del sacristán; en la escuela, el discípulo más aprovechado y el brazo derecho del maestro.

Un día entró en la iglesia, y dejó sus libros en uno de los bancos para trabajar mejor en la sacristía. Al volver a recogerlos, se encontró con que alguien se los había llevado. El niño, desconsolado por la pérdida de sus queridos libros, se arrodilló ante el altar de San Antonio de Padua, y le dijo con amargo reproche: «Ya lo veis, san Antonio mío: os sirvo en la sacristía, y, entre tanto, me roban en la iglesia. Acudid en mi ayuda y haced que me devuelvan los libros». Esta queja era como acusar al santo de complicidad indirecta en aquel robo, y el glorioso taumaturgo volvió por su honra inmediatamente: el ladrón, arrepentido de su falta, restituyó los libros el mismo día.

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Cuando Pedro creció unos centímetros más, un tío suyo se lo llevó a su casa para enseñarle el oficio de zapatero; y allí pasó el joven algunos meses claveteando cueros y adquiriendo nuevas virtudes. Pero, al mismo tiempo, aparecieron ciertos defectillos que ponían de muy mal humor al honrado zapatero. El primer pecado del joven aprendiz era su excesiva prodigalidad: el escaso jornal iba a parar siempre al altar de la Virgen, ya en un bello ramillete de flores, ya en un hermoso cirio que Pedro compraba en el mercado.

Otro defecto aun más grave fue su desmedida afición al ayuno y a la penitencia. El zapatero no podía consentir que Pedro se fuera enflaqueciendo por su propia culpa; aquellos ayunos debían terminar inmediatamente. Se presentó ante los padres del joven y les dijo ásperamente: «Vosotros sabréis criar gallinas, pero no sabéis educar a los hijos. Yo no sé quién ha enseñado a Pedro esos ayunos de los sábados, esas vigilias y esas disciplinas. En adelante, exigiré que me obedezca en todo y que coma lo que yo le mande». En efecto, Pedro obedeció a su tío y dejó sus penitencias; pero no ganó en colores ni adelantó en salud: parecía que la comida buena y abundante le quitaba las fuerzas y la alegría. Su mismo tío, convencido de tan extraña fenómeno, dijo a la madre del muchacho: «Dejémosle ayunar, Marcia. Más vale tener en casa un santo flaco que un pecador gordo». Y Pedro siguió cada vez más animoso por los caminos de la piedad y de la mortificación.

Un día hubo en Viterbo una solemne procesión, a la que nuestro amigo no podía faltar. Iba cantando y rezando entre la devota concurrencia, cuando de repente sus ojos se fijaron en las filas de novicios capuchinos que pasaban junto a él. Pedro se quedó extasiado ante aquellos frailecitos: el andar pausado, los ojos recogidos, los pies descalzos, las manos ocultas en las mangas, la barbita incipiente sombreando los rostros de niños; en todo se fijó atentamente y todo le agradó, produciendo en su espíritu una especie de envidia y de santo arrobamiento. La gracia divina le llamaba con voz misteriosa; y en su alma nacía una ilusión que no le dejaría sosegar hasta conseguirla. «Capuchino, capuchino -pensaba Pedro-; eso es lo que Dios quiere de mí».

Antes de entrar en el convento se preparó con largos días de oración, de penitencia y de estudio. Se proporcionó un ejemplar de la Regla de san Francisco, y la leyó tantas veces que se la aprendió de memoria: aquel librito, médula del Evangelio, como decía el Seráfico Patriarca, fue un tesoro y un descubrimiento para el joven aspirante. Para tenerlo siempre presente, lo cosió bajo sus vestidos, junto al corazón, y solía decir a sus amigos: «Pronto me alistaré en una santa milicia; llevo ya la cruz de la orden en mi pecho».

Dejó su taller de zapatero, sus leznas, hormas y martillos, y se despidió de sus padres y parientes con una alegría contagiosa que disipó todas las objeciones que le quisieron presentar.

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Al trasponer el umbral del convento, Pedro Fioretti respiró lleno de satisfacción y de contento. Pero la cruz estaba cerca de la puerta, y era un símbolo de lo que había de sucederle a los pocos pasos. El P. Guardián miró al joven de pies a cabeza: aquel muchacho que pedía el hábito capuchino no tenía estampa de fraile. Pequeño, flaco, moreno, de aspecto enfermizo, más parecía candidato a un hospital que apto para la vida penitente del claustro. Los otros religiosos que lo vieron fueron del mismo parecer. Pedro se echó a llorar desconsolado, y pidió a los Padres que no le abandonaran, que le admitieran una temporada de prueba, asegurándoles que él, a pesar de su pequeñez y aparente debilidad, era tan fuerte como el que más.

El corazón de los buenos religiosos no era de bronce; consintieron en admitir al postulante durante algún tiempo, hasta que el P. Provincial resolviera la situación. Y el futuro santo se quedó en la hospedería del convento, resuelto a conseguir del cielo la gracia que iba a decidir de toda su vida. El hermano portero pudo ver, por las hendiduras de la celda del joven, sus continuas lágrimas y plegarias, sus ayunos y disciplinas, su piedad ejemplar; y todos se convencieron de que realmente el pequeño y enclenque muchacho era un trabajador incansable que sabía derrochar fuerza y entusiasmo en todos los quehaceres que le imponían. Y el P. Provincial, edificado de la excelente voluntad del joven, mandó que le dieran el santo hábito inmediatamente.

El novicio quedó contentísimo con su nuevo nombre, Fr. Crispín, que le recordaba al santo patrono de su antiguo oficio de zapatero. Fray Crispín comenzó su vida religiosa en el noviciado de la Palanzana, en su pueblo natal de Viterbo.

Era un trabajador animoso y alegre que no podía estar ocioso un momento. En el huerto y en la limosna, se esmeraba en proporcionar a los religiosos los mejores alimentos que la pobreza seráfica le permitía. Las fatigas no se habían hecho para fray Crispín. Uno de los padres del convento, al verle siempre solícito y ocupado en favor de sus hermanos, puso al novicio un poético sobrenombre, “la rondinella di Dio”, la golondrina de Dios.

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Acabado el año del noviciado, fray Crispín pasó al convento de la Tolfa, con el cargo de cocinero.

El lema de su nueva actividad, entre ollas y pucheros, era éste: «pobreza y limpieza». Apenas tomó posesión de la cocina, fray Crispín la transformó en un paraíso: todos los objetos empezaron a brillar con una pulcritud extremada; hasta las viejas sartenes parecían ascuas de oro. Pero donde el santo cocinero puso toda su alma y su gusto artístico fue en un altarcito de la Virgen, que presidía, como Reina en su trono, todo cuanto se hacía y se hablaba en aquel lugar. Fray Crispín no podía apartar los ojos ni el corazón de su Madre celestial; si echaba la sal a la olla, se la ofrecía antes a la Virgen; si limpiaba las verduras, se acordaba de la limpieza inmaculada de la Azucena de Dios; el fuego le hablaba del amor inmenso de María; el agua, de su castidad; el humo, de su perfumada belleza.

Crispino da Viterbo - Wikipedia

Ante el altar de la Virgen de la cocina, fray Crispín era músico, poeta y serafín. En los dos años que permaneció el santo en el convento de la Tolfa consiguió que su querida Virgen fuese conocida y venerada por todos los amigos y bienhechores de la comunidad. A veces llegaban algunos a pedir a fray Crispín oraciones para los enfermos; y el santo cocinero tomaba un puñado de aceitunas o de castañas, se las presentaba a la Virgen para que las bendijera y las daba como medicinas para todas las dolencias: «Come esto, hijo mío, que lo ha bendecido la Señora; pronto te pondrás bueno».

Los efectos eran maravillosos. De boca en boca solían correr expresiones como ésta: «¿Para qué médicos y medicinas? Las aceitunas y las frutas de fray Crispín valen más que todas las recetas de los doctores».

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Seguramente nadie imaginaba lo que aquellas curaciones milagrosas costaban a fray Crispín. Por sus queridos enfermos oraba sin descanso, ayunaba a pan y agua, se ofrecía a Dios para tomar sobre sí todas las dolencias y desgarraba su cuerpo inocente con disciplinas y cilicios.

Hubo en la comarca una epidemia que diezmó a los habitantes y llenó de lágrimas muchos hogares. A fray Crispín se le partía el alma contemplando la angustia de tantos buenos amigos, y se propuso conseguir del cielo el rápido término del terrible azote. Su vivo ingenio le sugirió un invento nuevo y, a su parecer, prodigiosamente eficaz. Se lo presentó al P. Superior, pidiéndole licencia para aplicárselo aquel mismo día. Era una disciplina con fragmentos de vidrio y puntas de cobre, clavos y espinas. El padre Guardián, horrorizado, le negó el permiso. Fray Crispín insistió una y otra vez, asegurando que la epidemia no cesaría hasta que su invento se aplicara. El guardián, en un momento de debilidad o de esperanza, cedió y consintió en que fray Crispín efectuase la prueba. Los resultados fueron tan desastrosos para el inventor, que le pusieron al borde del sepulcro. Después de muchos días, el siervo de Dios convaleció, y el P. Guardián le impuso formal prohibición de usar jamás aquellas disciplinas. Fray Crispín contestó sonriente: «Sí, Padre, sí; eso excede los límites». Pero la epidemia cesó inmediatamente, gracias a las oraciones y a la sangre de fray Crispín.

Se comprende fácilmente la aflicción del pueblo de la Tolfa cuando corrió la noticia de que el santo cocinero de los capuchinos iba a ser trasladado al convento de Roma. Para poder cumplir la orden de los superiores, fray Crispín tuvo que salir secretamente de aquel pueblo que le amaba como a su salvador, burlando la vigilancia de sus numerosos amigos.

En Roma, en el gran convento de la Inmaculada, fray Crispín pasó varios meses en el oficio de enfermero. Su caridad inagotable le hacía múltiplicarse para atender a todos; y los prodigios que brotaban de sus manos hicieron de él un médico ideal y un compañero inseparable de los dolientes y de los afligidos. Pero al mismo tiempo el excesivo trabajo le rindió de tal manera, que contrajo una grave enfermedad, y se vio obligado a dejar su puesto de médico para ocupar el de moribundo. Sin embargo, fray Crispín no perdía sus ánimos, y venció todos los males a fuerza de descanso y de cuidados. Salió de la enfermería más fuerte que nunca.

La obediencia le mandó al convento de Albano a reanudar sus proezas en la cocina. Cuando lo supo fray Crispín, exclamó en el colmo de la felicidad: «Los superiores han reconocido por fin que soy una bestia recalcitrante que se enferma con el descanso. Estoy frío en el amor de Dios y del prójimo, y necesito el calor del fuego o del sol: la cocina o el huerto».

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La cocina de Albano volvió a ser, como la de la Tolfa, un prodigio de limpieza y un templo de la Virgen. Las flores que fray Crispín ponía en el altar de la cocina eran un remedio admirable contra todos los males de alma y cuerpo. A un médico que le manifestaba su asombro por las curaciones que hacían aquellas flores, le contestó el santo: «Tened entendido que mi Señora sabe mucho más que vos y que todos los médicos juntos».

Un día, el santo cocinero se sorprendió al ver que las flores y los cirios del altarcito habían desaparecido misteriosamente. Se arrodilló ante la imagen y empezó a decir a la Virgen con infantil y graciosísimo enojo: «Madre mía, de una vez os roban cirios y flores. Sois demasiado buena; el día menos pensado os quitarán el Hijo que lleváis en los brazos, y os quedaréis tan tranquila. Señora, bien pudierais guardar un poco mejor vuestro altar, a lo menos cuando yo no estoy presente».

La fama de la Virgen de fray Crispín se extendió rápidamente por todas partes: príncipes, magistrados, militares y campesinos venían a visitar la cocina de Albano, y traían copiosos ramos de flores, que fray Crispín recibía gozoso. El Sumo Pontífice Clemente XI era uno de los más fervientes devotos de aquella imagen y uno de los mejores amigos del santo capuchino. Con frecuencia le mandaba cirios para su altar, y conversaba con el humilde lego pidiéndole oraciones para tener acierto en el gobierno de la Iglesia y éxito en todos sus trabajos.

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Fray Crispín tenía también sus ribetes de literato, y recitaba con mucha gracia poesías e himnos que eran para él un nuevo instrumento de apostolado. Aprendió de memoria los más bellos pasajes de la Jerusalén libertada de Torquato Tasso, y los solía recitar en las casas de los amigos, sacando de los magníficos versos del Tasso un caudal abundante de enseñanzas y de buenos consejos. Fue famosa aquella salutación alegre y triunfal del amable lego capuchino: «¡Amico, hai vinto!”, amigo, venciste, frase que él había leído una vez en su poeta predilecto y que desde entonces empleaba a toda hora y en cualquiera ocasión. Con esas breves palabras dominaba las propias pasiones, saludaba a los niños en la calle, bendecía a los enfermos y se burlaba de los asaltos del demonio. Y hasta delante del sagrario o de una estatua de María, sus labios repetían sin cesar la frase favorita que expresaba todos los arrobamientos del fervor y todas las efusiones del alma: «¡Amico, hai vinto!».

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Del convento de Albano pasó fray Crispín al de Monte-Rotondo, mandado por los superiores para el cultivo del huerto. Su afán por el trabajo y su odio a la ociosidad estaban condensados en aquellas palabras que se decía a sí mismo y a los demás: «El paraíso no se ha hecho para los cobardes». El primer cuidado del nuevo hortelano fue levantar, en el rincón más hermoso y apacible, una capillita a la Santísima Virgen para poder trabajar con más entusiasmo en tan buena compañía. Clavó en el suelo unas cañas, las entretejió con ramas y juncos, y en pocas horas tuvo terminada una rústica cabaña con una imagencita en su interior. «Es la casa de mi Madre», decía orgulloso fray Crispín. Pero los religiosos se burlaban de él, y le aseguraban que aquello no duraría mucho tiempo. Soplaron los huracanes, rugieron las borrascas, cayeron árboles corpulentos; pero la capillita del huerto se mantuvo firme en su debilidad por un nuevo prodigio del amor de fray Crispín.

Cuando trabajaba en el huerto, por cada planta solía rezar una avemaría; y los frutos que cosechaba decían claramente el fervor de aquellos obsequios. Y cuando tenía que alejarse de la Virgen, derramaba puñados de trigo a los pies de la santa imagen, para que los pajarillos vinieran a acompañarla y a cantarle en su ausencia. A todos los que encontraba les decía algo de la belleza y bondad de su Señora, con tal insistencia y gracia, y con tanto celo, que en todas partes se le llamaba el apóstol de la Virgen. Las curaciones prodigiosas que hacía en sus enfermos, la conversión de muchas almas extraviadas y otros favores que dieron a fray Crispín fama universal de santo eran fruto de sus filiales ternuras con María.

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Hasta aquí, fray Crispín ha vivido en varios conventos, permaneciendo cortas temporadas en cada uno y edificando a religiosos y seglares con su sencillez, con su piedad y con su alegría. Estamos en 1702. Los superiores de varias casas se disputan la posesión del santo hermanito lego. Todos lo quieren para sí porque saben que con fray Crispín entran en el convento la paz y la bendición de Dios. El superior de Orvieto es ahora el afortunado: consigue del Capítulo Provincial que le den la joya solicitada, y desde ahora el pueblo de Orvieto será, por espacio de cuarenta y seis años y con breves interrupciones, el feliz poseedor del amable santo.

Fray Crispín llegó a Orvieto con un nuevo y penoso cargo: será el limosnero de la comunidad en el pueblo y en los campos circunvecinos. Carga con sus alforjas y sale a mendigar por las calles, esparciendo por doquier los tesoros de su alegría y de su caridad. «¡Aquí viene fray Crispín! ¡Aquí viene nuestro santo!», dicen al verle niños y grandes, los sacerdotes, los canónigos y hasta el mismo obispo de la ciudad. En Orvieto, las virtudes de fray Crispín son ya frutos maduros y jugosos, dan toda su fragancia, llegan a la más alta perfección. Es el personaje más popular y más querido: su palabra es irresistible, su alma penetra como un dardo en las almas de los demás, sabe ejercitar un apostolado intenso, variado y atrayente: el apostolado de la alegría franciscana.

Fray Crispín es amigo de todos, hasta de los más grandes pecadores. Un día se detuvo en la calle para saludar amablemente a varios policías, gente que, por lo general, era mirada con especial desagrado. El gobernador de Orvieto, que vio la animada charla de fray Crispín con tales personas, le dijo más tarde: «¿No os avergonzáis de tratar con sujetos tan viles y de estrecharles la mano? ¿Dónde habéis dejado vuestro decoro?». El santo limosnero le miró con cierta picardía y le contestó: «Señor gobernador: mi Padre san Francisco en su Regla no dice una palabra acerca de ese decoro; pero, en cambio, nos manda amar al prójimo sin distinción y en todas partes».

La locuacidad de fray Crispín no era esa gárrula palabrería de los espíritus frívolos; venía directamente de un corazón abrasado en amor de Dios y del prójimo. En él se cumplía, de manera admirable, la conocida sentencia: «De la abundancia del corazón habla la boca». El espíritu del santo capuchino estaba sin cesar elevado en Dios, vivía en continua oración; y sus dichos traducían fielmente esa vida extática que jamás se interrumpía. El cardenal Gualtieri pudo decir del humilde lego esta frase exacta y elocuente: «Fray Crispín es un solitario en medio de la ciudad». Y todos los que conocían al santo limosnero sabían que sus palabras, lejos de ser vanas u ociosas, eran siempre una invitación al amor y a la virtud.

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Durante cinco meses, fray Crispín estuvo ausente de Orvieto, mandado por sus superiores al convento de Bassano. Los orvietenses no pudieron resignarse a perder su tesoro y su ídolo, y para recuperarlo acudieron a un medio singularmente eficaz. Se decretó suspender las limosnas al convento de los capuchinos hasta el regreso del siervo de Dios. «O fray Crispín o el hambre», era el terrible dilema, cuya segunda parte comenzó a cumplirse inmediatamente. Aquello iba de veras: los religiosos no recibían ni un pedazo de pan; el ayuno forzoso se iba prolongando demasiado; y los superiores, vencidos por argumento tan terminante, volvieron a mandar a fray Crispín al convento de Orvieto.

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En su vida religiosa, nuestro santo tocaba los límites más altos que podemos imaginar. Era el fraile severo y penitente que desprecia y castiga su cuerpo para que la carne no impida los vuelos del espíritu. Su cama, indigna de tal nombre, era más parecida a un instrumento de suplicio que a un lecho de descanso: dos tablas desnudas y sobre ellas una manta con muchos agujeros y poca lana. Fray Crispín no entendía de regalos; la ventana abierta en invierno y en estío; tres o cuatro horas para dormir, y el resto de la noche, oración y penitencia. Fray Crispín descansaba trabajando: era infatigable en ayudar a las misas, y en ello encontraba el mayor deleite de su espíritu; pasaba arrodillado ante el tabernáculo todas las horas que sus quehaceres le dejaban libre, con los ojos clavados en la puerta del sagrario, extático, como la estatua de un serafín. Y cuando comulgaba, hasta su cara morena se veía resplandeciente y luminosa, delatando los ardores que llevaba en el corazón; y salía de la iglesia rejuvenecido de tal suerte, que todos notaban su agilidad y destreza en las más pesadas labores.

La Orden Capuchina, madre fecunda de santos, pocas veces ha tenido un hijo más fiel ni un discípulo más aprovechado. Fray Crispín debió proponerse como modelo a los más perfectos religiosos de su Orden: san Francisco de Asís como fundador y san Félix de Cantalicio como tipo acabado de capuchino, eran para nuestro santo los ejemplares que tenía siempre ante los ojos.

Sabía armonizar, con admirable unión, la clásica pobreza franciscana con la caridad, la limpieza, la cortesía y otras virtudes no menos difíciles. Su hábito, pulcro, viejo y remendado, era un milagro; ni roturas ni manchas entre tanta pobreza; parecía como si los mismos ángeles lo zurcieran y limpiaran con sus manos inmaculadas.

La castidad de fray Crispín era otro prodigio semejante. Tuvo tentaciones y combates; el demonio y las pasiones no dormían; pero jamás se vio la más pequeña mancilla en la túnica blanquísima de su pureza. Cuanto mayores eran los peligros y más recios los ataques, fray Crispín los espantaba como se espantan los importunos insectos; y los instrumentos que empleaba para ello eran las letanías de la Virgen y las disciplinas sangrientas.

La obediencia, eje y fundamento de la vida claustral, tenía en nuestro santo un entusiasta adalid. Un día en que el superior le consultó antes de darle un mandato difícil, preguntándole cuál era su voluntad, fray Crispín le contestó: «¿Mi voluntad? Padre, no tengo voluntad: la dejé en Viterbo cuando me hice capuchino». «Padre Guardián -decía en otra ocasión-, fray Crispín es, un asno; pero las riendas que lo conducen están en vuestras manos. Según queráis que marche o se detenga, aflojad o apretad las riendas». Le preguntaron una vez qué medios empleaba para acomodarse con tanta facilidad al diverso genio de todos los superiores que iban sucediéndose en el convento de Orvieto; y el santo contestó rápidamente: «Yo estoy en las manos de mi superior y cumplo su voluntad, como este bastón hace en mis manos todo lo que yo quiero. Si lo levanto, se levanta; si lo inclino, se inclina, y si lo dejo en el suelo, allí se queda».

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Empleaba el santo con mucha frecuencia una palabra extraña que traía intrigados a cuantos la oían: «Mi Sibila me ayuda. La Sibila me tiene el paraguas para que no me moje. La Sibila me alimenta», eran las frases que solía decir con su acostumbrada jovialidad. El P. Provincial le preguntó un día quién era esa famosa Sibila. «Padre -contestó el santo-, mi Sibila es la caridad fraterna». Entonces se comprendieron todos los prodigios de su caridad inagotable y solícita. Fray Crispín desafiaba las borrascas, el hambre, el cansancio y cualquiera incomodidad en tratándose de visitar a un enfermo o de socorrer a un pobre. Sus manos esparcían tesoros de bondad; no podía ver la miseria del prójimo sin acudir en su auxilio; y la compañera cariñosa en tantas fatigas era siempre la Sibila inseparable… Todos los que tenían alguna desgracia, ya sabían que en el santo limosnero capuchino hallarían pronto y excelente remedio. Un escritor ha podido afirmar con gráfica expresión que «todas las miserias y todas las tribulaciones de Orvieto se daban cita a los pies de fray Crispín».

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Nuestro santo tiene ya muchos años y muchos achaques: el reumatismo ha hecho presa en su cuerpo, ha contraído sus manos y sus pies, y apenas le permite andar unos pasos, apoyado en un pobre y nudoso bastón. Él mismo dice que ya no es más que «un burro viejo y cojo que no vale para nada». Los superiores, con ternura maternal, le mandan al convento de Roma para que se entretenga en sus oraciones y ayude a la misa cuando pueda; quieren darle una vejez tranquila y reposada.

La partida de Orvieto tuvo que hacerse de noche y con innumerables precauciones. Si la noticia se divulgaba, los amigos de fray Crispín, que eran todos los habitantes del pueblo y sus contornos, serían muy capaces de hacer una barbaridad para retenerlo consigo. Sólo cuando el santo viejo estaba ya en Roma se supo la triste nueva en Orvieto. Y durante todo el año que duró la ausencia del querido limosnero, un bloqueo absoluto y cruel cayó otra vez sobre los capuchinos: ni limosnas, ni predicaciones, ni amistades.

Y nuevamente vencieron los testarudos orvietenses, y consiguieron sacar al anciano de una vida de tranquilidad y de oración que era toda su delicia. ¡Tanto como le agrada a fray Crispín ayudar a las numerosas misas del convento de la Inmaculada de Roma! Pero, a la voz de la obediencia, regresa feliz a su querido Orvieto. Era la despedida…

La enfermedad avanzaba con paso seguro en aquel cuerpo minado por los años y por la penitencia. Siempre alegre y fervoroso, el santo viejo no hacía más que ayudar a misa, recibir innumerables visitas y rezar día y noche. Era una figura atrayente que se deslizaba trémula por los claustros, con su barbita blanca, con sus manos temblorosas, con el encanto de una sonrisa perenne en los labios. Tuvo que dejar las tablas desnudas de su cama y resignarse a dormir en un blando y mullido colchón.

A los amigos que le visitaban les anunciaba la buena nueva de su próxima muerte; pero añadía con espíritu profético: «No moriré en Orvieto».

Los superiores, deseando prolongar la preciosa vida que se extinguía por momentos, le trasladaron a la enfermería del convento de Roma. El pueblo de Orvieto se convenció por fin de que nada podría hacer para impedir el cumplimiento de aquella orden.

En Roma tuvo fray Crispín una breve mejoría que le permitió dedicarse intensamente a sus obras de caridad y de apostolado. La fama de sus virtudes y milagros llegó hasta las más altas esferas. Varios cardenales y obispos y hasta algún teólogo eminente venían a la celda del anciano a pedirle consejos y luces en arduas cuestiones y a recrearse con su amena charla llena de alegría y de fervor.

Por fin, en los primeros días de mayo de 1750, cayó en cama definitivamente. Su agonía fue un éxtasis continuo, eucarístico y mariano. Estaba impaciente por volar al cielo…

El día 18, festividad de san Félix de Cantalicio, «la fiesta del viejecito», como decía fray Crispín, se creyó que no llegaría vivo a la noche. Pero él repetía con su eterno buen humor: «No, hoy no; yo no quiero echar a perder la fiesta de san Félix».

Y en las primeras horas del día 19, fijando sus ojos en las imágenes de Jesús y de María, se quedó inmóvil y sonriente… Su alma estaba ya en la gloria del paraíso. Tenía ochenta y dos años de edad y cincuenta y siete de vida capuchina.

[En Prudencio de Salvatierra, OFMCap, Las grandes figuras capuchinas. Madrid, Ed. Studium, 1957, 2.ª ed.; pp. 249-267]

San Félix de Cantalicio OFM – Cap.

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Festividad el 18 de mayo

La vida de San Félix de Cantalicio es como un regatillo de agua clara al servicio de Dios. Hay en esta existencia, del que se puede considerar primer santo capuchino en el siglo XVI, una sublime sencillez, exponente de un alma transparente, purificada día tras día por la caridad, que es la forma más pura del amor. Nace este interesante ejemplar de la santidad en Cantalicio, en el año 1513. Cantalicio es una pequeña población italiana del territorio de Città Ducale, provincia de Umbría. Los padres del Santo eran pobres y temerosos del Señor. Su padre se llamaba Santo de Carato; su madre, Santa. ¿Se llamaban así o eran llamados así por su bondad? De niño, se dedica al pastoreo. Grababa una cruz en una encina, como un pequeño tallista del símbolo del sacrificio, y ante ella rezaba muchos rosarios. Junto al trabajo, humilde trabajo de pastor, la oración. De esta manera, su trabajo quedaba empenachado de plegarias, como si las avemarías fuesen salpicando las jornadas de su vigilancia del ganado. Entra después al servicio de varios labradores. En la casa de uno de éstos oye leer vidas de santos. Quiere imitar a los penitentes del desierto, y, al preguntar dónde podría hallar la fórmula de los anacoretas, alguien le respondió: «En los capuchinos». Es, entonces, cuando se decide a pedir el hábito en el convento de Città Ducale. Parece que el padre guardián, para probar la vocación del aspirante, recarga las tintas de la penitencia de los frailes y le dice, mientras le muestra un crucifijo: «Éste es el modelo a que debe conformar su vida un capuchino». Félix, enamorado del sacrificio, se arroja a los pies del padre guardián y le manifiesta que no desea sino una vida del todo crucificada. Enviado al noviciado de Áscoli, cuando tiene veintiocho años, cae enfermo: unas pesadas calenturas. Pero un día se levanta de la cama y le dice al padre guardián que ya no tiene nada. Destinado a Roma, ejerce en la Ciudad Eterna, durante casi cuarenta años, el cargo de limosnero. A su compañero de fatigas y de alegrías a lo divino le decía: «Buen ánimo, hermano: los ojos en la tierra, el espíritu en el cielo y en la mano el santísimo rosario». Jamás condescendió con su gusto, y toda su vida fue una constante renunciación a los pequeños muchos por el gran todo. Solía exclamar, recordando una frase que había leído: «O César o nada». Se ha dicho que sólo hay una tristeza: la de no ser santo. Sí; la de no ser «césar» de la santidad. Y llegó a «césar» de Dios por el camino de la santa simplicidad. ¿En qué consistía la ciencia de este simpático lego? «Toda mi ciencia –afirmaba– está encerrada en un librito de seis letras: cinco rojas, las llagas de Cristo, y una blanca, la Virgen Inmaculada». Ayunaba a pan y agua las tres cuaresmas de San Francisco, comía los mendrugos de pan que dejaban los frailes y dormía tres horas en un lecho de tarima. Pero, como si esto fuera poco –y lo era para sus aspiraciones–, no se quitaba el cilicio. A pesar de todo, o, más exactamente, por todo, tenía una contagiosa felicidad y un buen humor delicioso. Bromeaba a lo divino con su amigo Felipe de Neri. Uno y otro se saludaban de esta manera:

–Buenos días, fray Félix. ¡Ojalá te quemen por amor de tu Dios!

–Salud, Felipe. ¡Ojalá te apaleen y te descuarticen en el nombre de Cristo!

Un fraile que le acompañaba en cierta ocasión, en visita al cardenal de Santa Severina, dijo a éste que mandase a fray Félix descargar la limosna. «Señor –respondió el lego–, el soldado ha de morir con la espada en la mano y el asno con la carga a cuestas. No permita Dios que yo alivie jamás a un cuerpo que sólo es de provecho para que se le mortifique». Cuando alguien le insultaba, replicaba: «¡Que Dios te haga un santo!»

Estaba rezando un día, cuando la imagen de la Virgen puso al Niño en los brazos de fray Félix. Y así le pintó Murillo. Son muchas las anécdotas con trascendencia de eternidad que se cuentan de San Félix de Cantalicio. Su hermano en religión, padre Prudencio de Salvatierra, recoge algunas verdaderamente entrañables. En cierta ocasión, iba pidiendo limosna, que era su oficio cotidiano. De pronto, siente un cansancio extraordinario. ¿Por qué le pesaba tanto el morralillo que llevaba a la espalda? Porque alguien había depositado una moneda de plata en la alforja del santo mendigo, moneda que le pareció la sonrisa burlona del demonio. «Este es el peso maldito que no me deja caminar». Y, sacudiendo la alforja, hizo que la moneda cayese al suelo, para seguir tan sólo con los regojos a cuestas. Durante las jornadas frías, quizá algunos religiosos se acercaban al fuego para confortar un poquillo sus cuerpos ateridos. Mas fray Félix huía del grato calor, a la vez que decía a su cuerpo: «Lejos, lejos del fuego, hermano asno, porque San Pedro, estando junto a una hoguera, negó a su Maestro». Venerable y al mismo tiempo jovial figura, por las calles de Roma, la de este hermano lego, al que rodeaban los chiquillos para tirarle de las barbas y curiosear en sus alforjas. El lego, sonriente y hasta riente, enseñaba el catecismo a los niños, y les daba consejos, les embelesaba con su palabra dulce y sencilla.

Inventaba coplas religiosas, que en seguida se hacían populares en la ciudad. Tenía buen oído y voz de barítono. Lo debía de pasar muy bien cantando, limpio de polvo y paja del menor gusto. «Dentro del convento sabía unir, por modo maravilloso, la alegría con el silencio, el trabajo con la oración». Su hermano fray Domingo decía: «Félix es avaro en sus palabras, pero lo poco que dice es siempre bueno».

Félix de Cantalicio - Wikipedia, la enciclopedia libre

Enferma un fraile, a quien los médicos desahucian. Pero entra fray Félix en la celda del paciente y profiere unas palabras como mojadas de humor y frescura celestiales: «Vamos, perezoso, levántate; lo que a ti te conviene es un poco de ejercicio y el aire puro del huerto. »En efecto, el frailecico había sanado.

Mas no pensemos que las que pudiéramos llamar personalidades importantes de aquel tiempo dejaban de acudir a la «ciencia» del «ignorante» lego. El sabio obispo de Milán, luego San Carlos Borromeo, solicita de fray Félix algunos consejos para la reforma del clero diocesano. ¿Qué consejos iba a dar un pobre lego mendicante a un obispo intelectual? Pues sí; le da este consejo: «Eminencia: que los curas recen devotamente el oficio divino. No hay nada más eficaz que la oración para la reforma del espíritu».

Con empuje de alma inspirada por Dios, dice al cardenal de la Orden franciscana Montalto, en vísperas de ser elegido para el Solio Pontificio: «Cuando seas Papa, pórtate como tal para la gloria de Dios y bien de la Iglesia: porque, si no, sería mejor que te quedaras en simple fraile». Ya era papa Montalto, con el nombre de Sixto V, cuando una vez pidió al lego un poco de pan. Fray Félix busca para el Padre Santo el mejor panecillo, pero el Papa le replica: «No haga distinción, hermanito: deme lo primero que salga». Lo primero que salió fue un mendruguillo negro. El lego toma el regojo y se lo entrega a Su Santidad con estas palabras: «Tenga paciencia, Santo Padre; también Vuestra Santidad ha sido fraile». Siempre el humor junto al amor, siempre la gracia junto a la gracia. En actitud poéticamente franciscana, repartía pedacitos de pan a los pobres, a los perros, a los pájaros. A fuerza de oración consigue librarse de una epidemia, para poder seguir asistiendo a numerosos enfermos.

Con una fidelidad exacta cumple los tres votos monásticos de su vida religiosa: obediencia, pobreza y castidad. Respetaba al sacerdote y rendía homenaje a «la dignidad más sublime de la tierra». Fue fray Félix de Cantalicio un amador esforzado de la Señora, y cuando, en la calle, los ojos del lego se encontraban con una imagen de la Virgen, prorrumpía de este modo: «Querida Madre: os recomiendo que os acordéis del pobre fray Félix. Yo deseo amaros como buen hijo, pero vos, como buena Madre, no apartéis de mí vuestra mano piadosa, porque soy como los niños pequeños, que no pueden andar un paso sin la ayuda de su madre». Uno se acuerda de la Balada de las dudas del lego, de Pemán: «Y, apretando el paso, con simple alegría, corre que te corre… ¿Qué más oración que el ir mansamente, por la veredica, con el cantarillo, bendiciendo a Dios?» Fray Félix no iba con el cantarillo, sino con el talego del pan. Y con las alforjas de su caridad franciscana.

¿Cómo era en lo físico fray Félix de Cantalicio? He aquí una semblanza del Santo: «Fue bajo de cuerpo, pero grueso decentemente y robusto. La frente espaciosa y arrugada, las narices abiertas, la cabeza algo grande, los ojos vivos y de color que tiraba a negro; la boca, no afeminada, sino grave y viril; el rostro alegre y lleno de arrugas; la barba no larga, sino inculta y espesa; la voz apacible y sonora; el lenguaje de tal calidad que, aunque rústico, por ser simple y humilde, convertía en hermosura la rusticidad».

Cargado de trabajos, de dolores, pero con una alegría desbordante, presiente su muerte. Y dice: «El pobre jumento ya no caminará más». Pretende ir a la iglesia desde el lecho, arrastrándose, mas se le prohíbe. Recibe los sacramentos, se queda en éxtasis, vuelve en sí, pide que le dejen solo. Los frailes le preguntan: «¿Qué ves?» Y él responde: «Veo a mi Señora rodeada de ángeles que vienen a llevar mi alma al paraíso». Sin haber entrado en agonía, muere el 18 de mayo de 1587, a los setenta y dos años de edad. Toda la ciudad corre al convento para besar el cadáver del santo lego y obtener reliquias. El papa Sixto V, que testificaba dieciocho milagros, quiso beatificar a fray Félix, pero no tuvo tiempo. Es Paulo V quien inicia el proceso de beatificación, que solemnemente será verificado por Urbano VIII. En 1712, Clemente XI canonizó a fray Félix de Cantalicio.

He aquí una vida colmada hasta los bordes de santa simplicidad, una vida clara y sencilla, alegre por sacrificada, sublime por humilde, la vida de un lego capuchino del siglo XVI, cuyo perfume llega hasta nuestros días con la fragancia de las más puras esencias de la virtud.

Francisco Javier Martín Abril,
San Félix de Cantalicio, en Año Cristiano, Tomo II,
Madrid, Ed. Católica (BAC 184), 1959, pp. 410-415.

¡San Félix de Cantalicio, ruega por nosotros!

13 MARTES A SAN ANTONIO

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Por la señal….Señor mío Jesucristo…

ORACION INICIAL: Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Mas si esta no me conviniese, obtenme una perfecta conformidad con la divina voluntad. Amen.

400 ideas de San Antonio de Cuatro Caminos en 2021 | san antonio, imágenes,  cuatro caminos madrid

Martes 10º: LA MODESTIA  

¡Oh, modelo perfectísimo de honestidad, San Antonio! Alcanzadme la modestia, circunspección y recato en obras y palabras, para que pueda y sepa oponerme a las pompas y vanidades que renuncié en mi bautismo.

(Medita brevemente y pide la gracia que deseas conseguir por intercesión de San Antonio)

ORACION FINAL:

¡Glorioso San Antonio de Padua, que escuchaste la Palabra de Dios y la seguiste con valentía, renunciando a todo por El!.

Ayúdame a ser fiel, pues mi fe con frecuencia vacila.

Yo también quiero permanecer en El y para El. Se que no es fácil y por eso te suplico que fortalezcas mi fe y mi esperanza.

Lo suplico en el nombre de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

DALE LA VUELTA

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¿ALINEADOS CON LA VIDA?


Estamos en primavera y por todos lados aflora la vida. Los manzanos y cerezos
florecen bellamente y los pájaros encuban los huevos para que nazca la vida. Y
nosotros ¿estamos en sintonía con la primavera, la esperanza y la vida?
La COVID-19 nos ha zarandeado y nos ha hecho tomar conciencia de una gran verdad: la vida es lo primero. Sin embargo, no valoramos la vida todo lo que debiéramos, ni creyentes ni no creyentes. No nos damos cuenta de que es un regalo, un don -que alguien nos ha dado- y que llevamos en vasijas de barro. Y consecuentemente, debemos cuidarla. No podemos vivir de cualquier manera. La vida es algo muy frágil que pende de un hilo, y que cuando menos lo pienses se acaba.

Capuchinos.
Imagen Capuchinos.org

La pandemia ha destapado situaciones donde la vida estaba, y está, siendo des-
atendida o amenazada. ¡Cuántos ancianos solos abandonados a su suerte por parte de la sociedad, y a veces también de sus familiares! ¡Cuántas vidas precarias por falta de trabajo! ¡Cuántas parejas jóvenes sin independizarse ni tener hijos por carecer de subsidios gubernamentales! ¡Cuántas mujeres que no se embarazan para no perder el trabajo! ¡Cuántos discapacitados que son descartados! ¡Cuántos niños sin cuidados y educación especial! Estos y otros signos de poco aprecio a la vida son los que descubrimos en nuestra sociedad, donde el dinero, y el poder son los nuevos dioses intocables, por encima de los cuales no hay nada más.
La nueva normativa de “la eutanasia” es otro indicador de la cultura del desprecio
a la vida, que consciente o inconscientemente, promovemos. Esta normativa no
fue elaborada como “Ley”, sino como una “Proposición de Ley”, lo cual facilitaba
al legislador sacarla adelante sin tener que consultar con nadie, y ni siquiera oír a
los expertos en la materia, como ha ocurrido en este caso. Es lamentable este
procedimiento.


El dolor forma parte de la vida de todo ser viviente, aunque nadie lo quiera. El dolor
puede llegar a hacerse insoportable. ¿Qué hacer ante él? La mitigación del dolor no
tiene que encontrar la principal alternativa en la muerte del paciente. Ante el dolor
insoportable hay que ofrecer primeramente cuidados paliativos. Esto está por mejorar mucho en nuestro país, donde anualmente 80.000 enfermos de los que han demandado esos servicios se mueren sin recibirlos. Y mejor, si junto a los cuidados paliativos, el enfermo tiene el calor del amor familiar. Cuando juntamos cuidados y amor el ser humano se agarra a la vida. Pero si esto no se ofrece al enfermo -quien es el último responsable de su vida- entonces el dolor atroz que padece, la falta de cariño y el olvido social pueden llevarlo al precipicio de la vida. Y cuando se da ese paso demás, que nos lleva al vacío de la muerte deseada, lo que queda en evidencia es la desnudez de una sociedad que no ayuda al que quiere vivir.

De naturaleza distinta es la “encarnización terapéutica” que pretende estirar artificialmente la vida hasta límites fuera de lo razonable cuando los criterios científicos indican que no mantendría el enfermo los signos vitales normales sin esa ayuda mecánica. Criterio deshumanizante, pues hay que aceptar que la vida tiene un final, y por ende el último momento sobre la tierra también ha de ser dignificado.
Es tiempo de Pascua para los cristianos. Cristo ha resucitado, venciendo a la muerte,
y trae “vida en abundancia para todos” (san Juan 10,10). El desprecio a la vida de
nuestra sociedad quienes más lo padecen son precisamente los ciudadanos de a pie,
los empobrecidos y descartados, pues los pudientes tienen alternativa, pero aquéllos
no. Alineémonos con Jesús que dijo sí a la vida digna, al amor y se puso del lado de los últimos de este mundo. Tú ¿con quién te alineas? ¿Qué signos de vida o de muer-
te dejas con tu vida? ¿A qué das más importancia en tu día a día?

Jesús de la Torre. Parroquia Sagrado Corazón (Usera)

Capuchinos.
Imagen de Capuchinos

DOMINGO: ASCENSIÓN DEL SEÑOR

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Primera lectura: Hechos 1,1-11

En mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseño desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios. Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino <<aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días>>. Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:<<Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?>>. Les dijo:

No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra.

Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo volverá como lo habéis visto marcharse al cielo.

Salmo 46

R/. DIOS ASCIENDE ENTRE ACLAMACIONES; EL SEÑOR, AL SON DE TROMPETAS.

Pueblos todos batid las palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor altísimo es terrible, emperador de toda la tierra. R/.

Tú tienes palabras de vida eterna

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas: tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

Porque Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

Segunda lectura: Efesios 1,17-23

Hermanos:

El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.

Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

Evangelio: Marcos 16,15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo:

–Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. A los que crean, les acompañaran estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos. Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios, Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

REFLEXIÓN

La resurrección de Jesús no es un punto y final donde todo acaba. Jesús vuelve con el Padre, en su glorificación, pero ni pone fin a su obra ni se desentiende de ella. Sus últimas palabras son de envío, de misión: la buena noticia del reinado de Dios debe extenderse entre toda la humanidad cansada, agobiada y deseosa de buenas noticias.

En esta sociedad dominada frecuentemente por la mentira, el engaño, la violencia, la injusticia, la desigualdad, la irresponsabilidad, el egoísmo, la codicia y otras fuerzas diabólicas que nos tienen atrapados y poseídos, los creyentes en Cristo estamos llamados a proclamar la palabra gozosa del Evangelio de Jesucristo que anuncia la verdad, la amabilidad, la justicia, la igualdad, la responsabilidad, el amor de la entrega generosa y solidaria.

Señor, estamos embarcados contigo en esta fiesta de esperanza. Como cuerpo tuyo que somos al ser miembros de la Iglesia, algún día seremos elevados junto al Padre. Mientras tanto, anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección.

La Buena Noticia de cada día 2021

Francisco y Clara camino de misericordia

San Isidro Labrador.

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Festividad el 15 de mayo

(Alrededores de Madrid, hacia 1080 – Madrid, 1130) Santo español, patrono de la Villa de Madrid y de los agricultores. Aunque no se tienen demasiados datos biográficos sobre el santo, parece ser que vino al mundo en el seno de una familia humildísima, poco antes de la reconquista de Madrid, en una casa situada donde en la actualidad se halla la calle de las Aguas. Quedó huérfano muy pronto, así que el joven Isidro se buscó el sustento con trabajos como el de pocero hasta que finalmente se empleó como labrador.


San Isidro Labrador

Cuando Alí, rey de Marruecos, atacó Madrid en 1110, Isidro hizo como muchos otros y se trasladó a Torrelaguna, donde continuó con el mismo género de vida, dedicada al trabajo y a la oración, que había llevado hasta el momento. Fue precisamente en la parroquia de esta localidad donde contrajo matrimonio con una joven llamada María, natural de Uceda, cuya dote matrimonial fue una heredad en su pueblo natal, lo que fue causa de que los esposos se establecieran allí para trabajar las tierras por cuenta propia.

Aunque Isidro era piadoso y devoto, su esposa no le iba a la zaga a este respecto, ni tampoco en cuanto a laboriosidad, todo lo cual hizo -según la leyenda- que se granjearan la predilección de Dios, que los benefició con su ayuda innumerables veces, como cuando salvó milagrosamente a su hijo único que había caído en un profundo pozo o cuando permitió a María pasar a pie enjuto sobre el río Jarama y así librarse de los infundios de infidelidad que contra ella lanzaban las gentes.

En 1119, Isidro volvió de nuevo a Madrid, y entró a trabajar como jornalero agricultor al servicio de un tal Juan de Vargas. Estableció su morada junto a la Iglesia de San Andrés, donde oía la misa del alba todas las mañanas y, luego, atravesaba el puente de Segovia -las tierras de su patrón estaban del otro lado del Manzanares- para aprestarse al duro trabajo de roturar la tierra con el arado. Se dice de él que daba cuanto tenía a los menesterosos, y aún a las palomas hambrientas cedía las migas de pan de las que se alimentaba.

Con el correr del tiempo decidieron los esposos separarse para llevar una vida de mayor santidad; marchó así Isidro a Madrid, mientras María quedaba en Caraquiz consagrada al cuidado de la ermita, la cual barría y aseaba diariamente, al tiempo que pedía limosna para costear el aceite que alumbraba la imagen. La separación duró hasta la última enfermedad del santo, cuando María tuvo noticia por un ángel de la muerte de su marido. Corrió presta a la Villa y no se separó del lado de su esposo hasta que éste exhaló su último aliento. Luego volvió a Caraquiz y, después de unos años, también murió.

A Isidro, como pobre de solemnidad que era, se le enterró en el cementerio de la parroquia de San Andrés, en una tosca caja de madera sin cepillar. Transcurridos cuarenta años, como los prodigios de Isidro seguían corriendo de boca en boca, ante la insistencia del pueblo, se exhumó el cuerpo y se le dio sepultura en el interior del templo. Se vio entonces que, a pesar del tiempo transcurrido y de haber estado expuesto a las inclemencias meteorológicas, todavía se conservaba entero y de color tan natural como si estuviera vivo, prodigio que se ha podido comprobar en las múltiples traslaciones que de su cuerpo se han hecho.

Cuando Alfonso VIII de Castilla vino a Madrid tras haber derrotado al moro en las Navas de Tolosa, ordenó que el cuerpo fuera colocado en un arca bellamente policromada con escenas de la vida de Isidro. La beatificación, pronunciada por el papa Paulo V el 14 de junio de 1619, a instancias del rey Felipe III, fue acontecimiento largo tiempo esperado por el pueblo madrileño; para conmemorar el evento se celebraron grandes festejos, en el transcurso de los cuales se inauguró la plaza Mayor.

El 19 de junio de 1622, Isidro, que en la memoria del pueblo ya era santo, fue canonizado por el papa Gregorio XV, junto a Santa Teresa de JesúsSan Ignacio de LoyolaSan Francisco Javier y San Felipe Neri. En 1657 el arquitecto fray Diego de Madrid comenzó a levantar la capilla de San Isidro -primer ejemplo del barroco madrileño-, aneja a la iglesia de San Andrés, destinada a contener la urna del santo, cuyo traslado se produjo definitivamente en 1669. El 4 de febrero de 1789, Carlos III ordenó que la urna fuera instalada en el antiguo Colegio Imperial, que pasó a llamarse entonces Iglesia Real de San Isidro, y que luego sería la catedral de Madrid.

Artículo de: Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de San Isidro Labrador. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/i/isidro.htm el 11 de mayo de 2021.

MARÍA: TRIUNFO DE LA VIDA

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Bendita sea tu pureza

y eternamente lo sea,

pues todo un Dios se recrea

en tan graciosa belleza.

A Ti, celestial Princesa,

Virgen Sagrada María,

yo te ofrezco en este día

alma, vida y corazón.

Mírame con compasión,

no me dejes, Madre mía. (Fray Antonio Panes)

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Reina del Cielo, alégrate, aleluya. Porque el Señor al que mereciste llevar, aleluya, ha resucitado según su palabra, aleluya.


V/ Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.

R/ Porque verdaderamente ha resucitado el Señor.

Oración: ¡Oh Dios que te has dignado alegrar al mundo por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo! Concédenos, te rogamos, que por la intercesión de su Madre, la Virgen María, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por J.C.N.S. Amén.

MARÍA: TRIUNFO DE LA VIDA

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Capilla de las Apariciones, Santuario de Fátima (Papa Francisco el 12 de mayo de 2017)

El Santo Padre:

Salve Reina,
Bienaventurada Virgen de Fátima,
Señora del Corazón Inmaculado,
refugio y camino que conduce a Dios.
Peregrino de la Luz que procede de tus manos,
doy gracias a Dios Padre que, siempre y en todo lugar, interviene en la historia del hombre;
peregrino de la Paz que tú anuncias en este lugar,
alabo a Cristo, nuestra paz, y le imploro para el mundo la concordia entre todos los pueblos;
peregrino de la Esperanza que el Espíritu anima,
vengo como profeta y mensajero para lavar los pies a todos, entorno a la misma mesa que nos une.

Estribillo cantado por la asamblea

Imagen de El pan de los pobres

Ave o clemens, ave o pia!
Salve Regina Rosarii Fatimae.
Ave o clemens, ave o pia!
Ave o dulcis Virgo Maria.

El Santo Padre

¡Salve, Madre de Misericordia,
Señora de la blanca túnica!
En este lugar, desde el que hace cien años manifestaste a todo el mundo los designios de la misericordia de nuestro Dios, miro tu túnica de luz
y, como obispo vestido de blanco,
tengo presente a todos aquellos que,
vestidos con la blancura bautismal,
quieren vivir en Dios y recitan los misterios de Cristo para obtener la paz.

Estribillo…

El Santo Padre:

¡Salve, vida y dulzura,
salve, esperanza nuestra,
Oh Virgen Peregrina, oh Reina Universal!
Desde lo más profundo de tu ser,
desde tu Inmaculado Corazón,
mira los gozos del ser humano
cuando peregrina hacia la Patria Celeste.
Desde lo más profundo de tu ser,
desde tu Inmaculado Corazón,
mira los dolores de la familia humana
que gime y llora en este valle de lágrimas.
Desde lo más íntimo de tu ser,
desde tu Inmaculado Corazón,
adórnanos con el fulgor de las joyas de tu corona
y haznos peregrinos como tú fuiste peregrina.
Con tu sonrisa virginal,
acrecienta la alegría de la Iglesia de Cristo.
Con tu mirada de dulzura,
fortalece la esperanza de los hijos de Dios.
Con tus manos orantes que elevas al Señor,
une a todos en una única familia humana.

Estribillo …

El Santo Padre:

¡Oh clemente, oh piadosa,
Oh dulce Virgen María,
Reina del Rosario de Fátima!
Haz que sigamos el ejemplo de los beatos Francisco y Jacinta,
y de todos los que se entregan al anuncio del Evangelio.

Nuestra Señora del Rosario de Fátima
Santuario de Fátima


Recorreremos, así, todas las rutas,
seremos peregrinos de todos los caminos,
derribaremos todos los muros
y superaremos todas las fronteras,
yendo a todas las periferias,
para revelar allí la justicia y la paz de Dios.
Seremos, con la alegría del Evangelio, la Iglesia vestida de blanco,
de un candor blanqueado en la sangre del Cordero
derramada también hoy en todas las guerras que destruyen el mundo en que vivimos.
Y así seremos, como tú, imagen de la columna refulgente
que ilumina los caminos del mundo,
manifestando a todos que Dios existe,
que Dios está,
que Dios habita en medio de su pueblo,
ayer, hoy y por toda la eternidad.

Estribillo…

El Santo Padre junto con todos los fieles:

¡Salve, Madre del Señor,
Virgen María, Reina del Rosario de Fátima!
Bendita entre todas las mujeres,
eres la imagen de la Iglesia vestida de luz pascual,
eres el orgullo de nuestro pueblo,
eres el triunfo frente a los ataques del mal.

Profecía del Amor misericordioso del Padre,
Maestra del Anuncio de la Buena Noticia del Hijo,
Signo del Fuego ardiente del Espíritu Santo,
enséñanos, en este valle de alegrías y de dolores,
las verdades eternas que el Padre revela a los pequeños.

Muéstranos la fuerza de tu manto protector.
En tu Corazón Inmaculado,
sé el refugio de los pecadores
y el camino que conduce a Dios.

Unido a mis hermanos,
en la Fe, la Esperanza y el Amor,
me entrego a Ti.
Unido a mis hermanos, por ti, me consagro a Dios,
Oh Virgen del Rosario de Fátima.

Y cuando al final me veré envuelto por la Luz que nos viene de tus manos,
daré gloria al Señor por los siglos de los siglos.

Amén.

Estribillo

Nuestra Señora del Rosario de Fátima
Santuario de Fátima

Reina del Cielo, alégrate, aleluya. Porque el Señor al que mereciste llevar, aleluya, ha resucitado según su palabra, aleluya.


V/ Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.

R/ Porque verdaderamente ha resucitado el Señor.

Oración: ¡Oh Dios que te has dignado alegrar al mundo por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo! Concédenos, te rogamos, que por la intercesión de su Madre, la Virgen María, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por J.C.N.S. Amén.

San Leopoldo de Castelnuovo OFM – Cap.

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Festividad el 12 de mayo

La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo

Capuchinos.
Imagen de hermanoscapuchinos.org

Con estas palabras del papa Francisco estamos sintetizando y resumiendo la vida de un hombre, pequeño de estatura (no pasó del 1,35 de alto), pero de un corazón inmenso capaz de albergar y acoger a todos los que se acercaban a él. Y ese hombre fue Adeodato Juan Mandic Zarevic, como se llamó por nacimiento, aunque es conocido por el nombre de Leopoldo de Castelnuovo que recibió al ingresar en el noviciado de los Hermanos Menores Capuchinos. Nació nuestro santo en Herceg-Novi o Castelnuovo, el día 12 de mayo de 1866, en la actual Croacia. Era el último de una familia más que numerosa y, como señalada alguien, quizá por eso le pusieron el nombre de Bogdan o Adeoato (“Dado por Dios”). En su familia, profundamente católica y perteneciente a una clase acomodada, aunque, por razones políticas, perdió todo, aprendió Leopoldo, por una parte, a vivir y crecer en la fe y, por otra, a experimentar lo que suponía la necesidad y la pobreza, aprendiendo así a comprender y acoger a los que más tarde se acercarán a él.  En 1884 comienza el año de noviciado en la Provincia de Venecia, recibiendo el nombre con el que será conocido en adelante: fray Leopoldo de Castelnuovo. Culmina los estudios filosóficos y teológicos y en 1890 recibe la ordenación sacerdotal. Inmediatamente pidió a sus superiores ser enviado a su tierra natal para llevar adelante su deseo más hondo: trabajar por la unidad de los cristianos. Sin embargo, por su débil salud y por un defecto en la pronunciación, no lo consideraron apto y rechazaron su petición. Él, en lugar de rebelarse, se recogió en el silencio de la obediencia, en el misterio de la oración por la unidad de los cristianos y en la penumbra del confesionario. En 1936 escribirá: “Pondré todos mis esfuerzos en buscar por doquier, ayudado siempre por la gracia de Dios, el cumplir esta mi doble misión: ante todo la salvación de mi pueblo y también el cuidado espiritual de los fieles, por medio del sacramento de la penitencia”. Y estos son las dos notas que destacan en la vida de San Leopoldo. Primero, su preocupación por la unidad de los cristianos, la vuelta a la Iglesia de los hermanos separados. No podrá ir a trabajar entre ellos físicamente, pero no dejarán de estar presentes siempre en su oración, especialmente en la celebración de la Eucaristía. Esta preocupación será tan importante para él que nunca quiso renunciar a su nacionalidad por si algún día podía volver a su país, decisión que le costó sufrir durante la primera guerra mundial, ya que, al no tener la nacionalidad italiana, fue desterrado al sur de la península. Pero la tarea por la que más conocido es San Leopoldo es su dedicación al ministerio de la reconciliación, ministerio al que dedicaba horas y horas en la pequeña celda-confesionario donde acogía a todo el que se acercaba. A todos dedicaba su atención y su servicio, para cada uno tenía la palabra oportuna. Se cuenta que le acusaron de ser “confesor de manga ancha”, pero él respondía que era “confesor de la misericordia de Dios”. Más aún decía: “Algunos dicen que soy demasiado bueno, pero si usted viene y se arrodilla delante de mí, ¿no es suficiente prueba de que usted implora el perdón de Dios? La misericordia de Dios sobrepasa todas las expectativas”. Y añadía: “Si el Crucifijo me hubiese que reprochar la manga ancha respondería: Este triste ejemplo, Padre bendito, me lo habéis dado vos; yo todavía no he llegado a la locura de morir por las almas”. Precisamente el papa Juan Pablo II le canonizó durante el Sínodo de la Reconciliación. En el confesionario prestó una atención especial a algunos aspectos de gran actualidad: la defensa de la vida en todas sus fases y la preocupación por las mujeres maltratadas.  El 30 de julio de 1942, cuando iba a celebrar la Eucaristía, se desvaneció en la sacristía y, después de recibir los sacramentos, murió plácidamente. Solo treinta y cuatro años más tarde, Pablo VI le beatificó, señalando en su homilía: “Se santificó principalmente en el ejercicio de la reconciliación”. Por eso el mensaje que nos deja para el mundo de hoy queda recogido en las palabras del papa Francisco: “La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios… Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo”.  

Jesús González Castañón

ORACIÓN

Un santo fra i santi. A Padova c'è anche san Leopoldo – La Libertà online
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Oh, San Leopoldo dócil instrumento de la Misericordia de Dios en el sacramento de la penitencia, obtiene para nosotros la gracia de confesarnos a menudo y bien, para poder tener siempre el corazón libre del peso del pecado.

Tú que fuiste imagen de la bondad del corazón de Dios para los pecadores, haz que nuestra vida pueda testimoniar que Dios es un Padre Bueno, rico en Misericordia.

Tú, que en tu vida alimentaste un amor tierno hacia la Virgen y fuiste correspondido con muchos favores, ahora que estás feliz junto a Ella, ruégale por nosotros, que mire nuestras miserias y siempre sea nuestra Madre misericordiosa.

Oh, San Leopoldo, que siempre tuviste compasión por el sufrimiento humano, ven en nuestra ayuda; no abandones a los que están en la desesperación del pecado sino llévalos hacia el corazón de Dios.

¡San Leopoldo Castelnuovo, ruega por nosotros!

13 MARTES A SAN ANTONIO

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Por la señal….Señor mío Jesucristo…

ORACION INICIAL: Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Mas si esta no me conviniese, obtenme una perfecta conformidad con la divina voluntad. Amen.

400 ideas de San Antonio de Cuatro Caminos en 2021 | san antonio, imágenes,  cuatro caminos madrid

Martes 9º: LA FE  

¡Oh, defensor de la Iglesia y martillo de los herejes, San Antonio! Fortificad en mí más y más la fe, para que goce de sus beneficios incomparables en el tiempo y la eternidad..

(Medita brevemente y pide la gracia que deseas conseguir por intercesión de San Antonio)

ORACION FINAL:

Glorioso San Antonio de Padua, que hiciste de tu vida una entrega a Jesús y a sus inspiraciones, comprendiendo que creer es amar.

Dame sensibilidad para advertir que todas las cosas me empujan hacia Dios, y la felicidad de hallar a ese Dios <<en que vivo, me muevo y existo>>, y colocarle en mi corazón como mi gozo y mi seguridad.

Lo suplico en el nombre de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

MARÍA: TRIUNFO DE LA VIDA

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¡OH SEÑORA MÍA, OH MADRE MÍA!

Yo me ofrezco enteramente a ti;

y en prueba de mi amor de hijo

te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;

en una palabra, todo mi ser.

Ya que soy todo tuyo, Madre buena,

guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén

Benedicto XVI, Enseñanzas sobre la Virgen María (I)

Reina del Cielo, alégrate, aleluya. Porque el Señor al que mereciste llevar, aleluya, ha resucitado según su palabra, aleluya.


V/ Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.

R/ Porque verdaderamente ha resucitado el Señor.

Oración: ¡Oh Dios que te has dignado alegrar al mundo por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo! Concédenos, te rogamos, que por la intercesión de su Madre, la Virgen María, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por J.C.N.S. Amén.

VI DOMINGO DE PASCUA

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Primera lectura: Hechos 10,25-26.34-35.44-48

Cuando iba a entrar Pedro, -salió Cornelio a su encuentro y se echó a sus pies a modo de homenaje, pero Pedro lo alzó, diciendo:

– Levántate, que soy un hombre como tú.

Pedro tomó la palabra y dijo:

– Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea.

Todavía estaba hablando Pedro, cuando cayó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras.

Al oírlos hablar en lenguas extrañas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes circuncisos, que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se derramara también sobre los gentiles.

Pedro añadió:

– ¿Se puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros?

Y mandó bautizarlos en el nombre de Jesucristo. Le rogaron que se quedara unos días con ellos.

Salmo 97

R/. EL SEÑOR REVELA A LAS NACIONES SU SALVACIÓN.

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.. R/.

Tú tienes palabras de vida eterna

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y si fidelidad en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. R/.

Segunda lectura: 1 Juan 4,7-10

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados.

Evangelio: Juan 15, 9-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

No me habeis vosotros elegido - YouTube

–Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.

REFLEXIÓN

El evangelio de hoy es la segunda parte de la alegoría de la vid y los sarmientos que leímos el domingo pasado. Son las mismas ideas, pero con un leguaje más explícito y aplicadas a la vida práctica. Así, el imperativo <<permanezcan en mí>> -como los sarmientos en la cepa- se convierte en <<permanezcan en mi amor>>, y la imagen del <<dar frutos>> se concreta en <<el mandamiento del amor fraterno>>.

Ser de la comunidad de Jesús es cuestión de amor. Es un amor que precede a nuestro actuar y que se manifiesta en amistad y elección. Somos las amigas y amigos elegidos para colaborar en su trabajo. Y nuestra relación con él ha de ser a ejemplo de la suya con el Padre. Se trata de un amor que es respuesta al suyo, y que excluye expresamente el amor y la adhesión propia de siervos. La relación, el amor y la adhesión que Jesús propone es amistad que llega hasta dar la vida por los amigos.

Gracias, Señor, porque tú nos amaste primero. A pesar de que me cuesta quererme a mí mismo, tú sabes que te quiero. Gracias, Señor, porque eres nuestro amigo. A pesar de mis infidelidades y vacilaciones, quiero que nuestra amistad se afiance y crezca.

La Buena Noticia de cada día 2021

Francisco y Clara camino de misericordia

TU ROSTRO BUSCARÉ, SEÑOR

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Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que hayas dejado de escuchar a nadie que te haya pedido ayuda. Animado con esta confianza, también yo acudo a ti, oh Madre, Virgen de las vírgenes; y, aunque dolido por el peso de mis culpas, me atrevo a presentarme ante ti. No desoigas mis súplicas, Madre de Dios y mía, antes bien, inclina a ellas tus oídos y dígnate atenderlas favorablemente. Amén

La Aparición de la Virgen a San Francisco - Colección - Museo Nacional del  Prado
Aparición de la Virgen a San Francisco – Museo Nacional del Prado.

Reina del Cielo, alégrate, aleluya. Porque el Señor al que mereciste llevar, aleluya, ha resucitado según su palabra, aleluya.


V/ Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.

R/ Porque verdaderamente ha resucitado el Señor.

Oración: ¡Oh Dios que te has dignado alegrar al mundo por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo! Concédenos, te rogamos, que por la intercesión de su Madre, la Virgen María, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por J.C.N.S. Amén.

13 MARTES A SAN ANTONIO

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Por la señal….Señor mío Jesucristo…

ORACION INICIAL: Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Mas si esta no me conviniese, obtenme una perfecta conformidad con la divina voluntad. Amen.

Martes 8º: LA MANSEDUMBRE  

San Antonio altar
San Antonio de Padua – Aranjuez (Madrid)

¡Oh, humilde y afabilísimo San Antonio! Obtenedme por vuestros méritos aquella mansedumbre que aun a los malos cautiva, y que logre con ella salvarme acompañado de muchos.

(Medita brevemente y pide la gracia que deseas conseguir por intercesión de San Antonio)

ORACION FINAL:

Glorioso San Antonio de Padua, acoge bondadosamente las oraciones.

Bendice mi hogar, mi trabajo, a los míos, a todos los hmbres. Aleja de nuestras vidas la enfermedad, el dolor, los peligros. Ayúdanos a vivir firmes en la fe y testigos insobornables de la misma.

No ceses de interceder por nosotros, a fin de quie sepamos vivir en todo momento el mensaje cristiano.

Lo suplico en el nombre de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

TU ROSTRO BUSCARÉ, SEÑOR

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Padre, me pongo en tus manos,
haz de mí lo que quieras,
sea lo que sea, te doy las gracias.

COMISIÓN NACIONAL DE ACCIÓN SOCIAL: 2019
Orden Franciscana Seglar

Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo,


con tal que tu voluntad se cumpla en mí,
y en todas tus criaturas.

No deseo nada más, Padre.


Te confío mi alma,
te la doy con todo el amor
de que soy capaz,
porque te amo.

Y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con una infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.

Charles de Foucauld

DOMINGO V de PASCUA

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Primera lectura: Hechos 9,26-31

En aquellos días, llegado Pablo a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no se fiaban de que fuera discípulo. Entonces Bernabé, tomándolo consigo, lo presentó a los apóstoles y él les contó cómo había visto al Señor en el camino, lo que le había dicho y cómo en Damasco había actuado valientemente en el nombre de Jesús.

Saulo se quedó con ellos y se movía con libertad en Jerusalén actuando valientemente en el nombre del Señor. Hablaba y discutía también con los helenistas, que se propusieron matarlo. Al enterarse los hermanos, lo bajaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso. La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en el temor del Señor, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo.

Salmo 21

R/. El SEñor es mi alabanza en la gran asamblea.

Cumpliré mis votos delante de sus fieles. Los desvalidos comerán hasta saciarse, alabarán al Señor los que lo buscan. ¡Viva su corazón por siempre! R/.

Tú tienes palabras de vida eterna

Lo recordarán y volverán al Señor hasta de los confines del orbe; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos. Ante él se postrarán los que duermen en la tierra, ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R/.

Mi descendencia lo servirá; hablarán del Señor a la generación futura, contarán su justicia al pueblo que ha de nacer; <<Todo lo que hizo el Señor>> R/.

Segunda lectura: 1 Juan 3,18-24

Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestro corazón ante él, en caso de que nos condene nuestro corazón, pues Dios es mayor que nuestro corazón y lo conoce todo. Queridos, si el corazón no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Evangelio: Juan 15,1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mi, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese dará fruto abundante: porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.

REFLEXIÓN

La frecuente repetición del verbo <<permanecer>> hace comprender de inmediato que es la palabra clave de este texto. de esa manera se pone el acento en la comunión profunda e indestructible que debe haber entre él y aquellos que creen en él. Consecuencia del <<permanecer>> es dar fruto copioso. Es algo que el Padre-viñador realiza con cuidado. La segunda expresión importante del texto es <<dar fruto>>. Dar fruto es condición de vida para todos y cada uno de los sarmientos.

Nuestra vida tiene sólido fundamento. Hemos sido elegidos por el dueños de la Viña para injertarnos en la vid y dar buenos frutos. Por tanto, por naturaleza somos <<de buena cepa>>. El problema es que no somos conscientes de esta realidad. Estamos llamados a vivir radiantes, creativos, productivos, felices de nuestras realizaciones, dejando que se exprese la fuerza vital escondida en la raíz.

Señor, que seamos capaces de dar a los demás el mismo amor que cada uno de nosotros recibimos de Jesús. Y que vivamos nuestro bautismo por el que fuimos injertados a Cristo, la vid verdadera y fecunda.

La Buena Noticia de cada día 2021

Francisco y Clara camino de misericordia

TU ROSTRO BUSCARÉ, SEÑOR

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SAN JOSÉ OBRERO – 1 MAYO

Feliz Día de San José Obrero, Día Internacional del Trabajo | Caritas

Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.

Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.

Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo. Amén.

Jesús de Medinaceli

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Todos los viernes tiene lugar en la Basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli el tradicional besapié. Con motivo del covid no se puede hacer de la forma que estábamos acostumbrados, como tantas cosas que hemos tenido que modificar en nuestras vidas.

Pero Jesús a querido estar presente en nuestros hogares y gracias a los Capuchinos, la esclavitud y las nuevas tecnologías Él entra en nuestros hogares cada viernes para que podamos compartir un momento de oración frente a su imagen.

Pincha en el siguiente enlace: Basílica Jesús de Medinaceli.

ORACIÓN A NUESTRO PADRE JESÚS

¡Oh Jesús Nazareno, Divino Redentor nuestro! En memoria de tu Pasión Sacrosanta te pido la concesión de (Pídase la gracia que se desea alcanzar), si conviene a tu mayor honra y gloria y bien de mi alma, Amén,

Creo en Dios Padre,…etc. (Repítase la oración tres veces, rezando un credo después de cada una).

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BESOS A LOS PIES DE JESÚS

No es devoción falsa y loca

traer besos en la boca

nacidos del corazón;

es como mejor se invoca

y, a la vez, se otorga un don.

Así dio la Magdalena

dolor y amor en su escena.

Así te damos, Señor,

plegaria, cariño y pena

en todo un beso de amor.

P. Begoña

TU ROSTRO BUSCARÉ, SEÑOR

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SANTA CATALINA DE SIENA

Fue canonizada por el Papa Pío II en 1461.
Urbano VIII transfirió su festividad al 29 de abril
Fue proclamada doctora de la Iglesia en 1970 por el Papa Pablo VI.
El 1 de octubre de 1999, Juan Pablo II la declaró Copatrona de Europa.

Señor Dios,
tú has mostrado a santa Catalina
el amor infinito
hacia todos los hombres,
hechura de tus manos,
que arde en tu corazón .

Catalina de Siena - Wikipedia, la enciclopedia libre

Ella compartió generosamente
esta revelación
y la vivió en todas sus consecuencias
hasta el heroísmo.

Concédenos que podamos
seguir su ejemplo,
confiando en tus promesas
y aumentando nuestra fe en tu presencia
en cada sacramento,
especialmente en el sacramento de tu perdón.

Te lo pedimos por Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

13 MARTES A SAN ANTONIO

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Por la señal….Señor mío Jesucristo…

ORACION INICIAL: Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Mas si esta no me conviniese, obtenme una perfecta conformidad con la divina voluntad. Amen.

Novena a San Antonio de Padua

Martes 7º: LA BENIGNIDAD  

¡Oh, soberano y suavísimo San Antonio! Alcanzadme una santa benignidad para con mis prójimos, a fin de que no quiera otras armas contra mis enemigos más que orar por ello y hacerlos bien.

(Medita brevemente y pide la gracia que deseas conseguir por intercesión de San Antonio)

ORACION FINAL:

Glorioso San Antonio de Padua, fiel seguidor de Cristo. Tú dijiste que “la creación bien mirada lleva al que la contempla al conocimiento del Creador”, y que “si grande es la hermosura de la criatura, ¡Cuánto mayor será la del Creador!”, y que “el artífice resplandece en su obra”.

Haz que yo aprenda esa lección. Que pase mi vida viendo y amando a Dios en las personas y las cosas, y agradeciendo tanto don.

Lo suplico en el nombre de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

TU ROSTRO BUSCARÉ, SEÑOR

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San Isidoro de Sevilla, obispo y doctor de la Iglesia.

Algunas de las frases y oraciones más conocidas de San Isidoro de Sevilla -  Archisevilla - Siempre Adelante

“Aquí estamos, Señor Espíritu Santo.

Aquí estamos, frenados por la inercia del pecado,

pero reunidos especialmente en tu Nombre.

Ven a nosotros y permanece con nosotros,

dígnate penetrar en nuestro interior,

enséñanos lo que hemos de hacer,

por dónde debemos caminar…”

San Isidoro de Sevilla

DOMINGO IV de PASCUA – JESÚS EL BUEN PASTOR

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Primera lectura: Hechos 4, 8-12

En aquellos días, lleno de Espíritu Santo, Pedro dijo:

-Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el Nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por este Nombre, se presenta este sano ante vosotros. Él es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; no hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos.

Salmo 117

R/. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular..

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres, mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes. R/.

Tú tienes palabras de vida eterna

Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho ha sido un milagro patente. R/.

Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor. Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo. Dad gracias al Señor porque es bueno porque es eterna su misericordia R/.

Segunda lectura: 1 Juan 3,1-2

Queridos hermanos:

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Evangelio: Juan 10,11-18

En aquel tiempo, dijo Jesús:

-Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.

REFLEXIÓN

El Buen Pastor es consciente de que su cometido no se circunscribe a un único grupo, el judaísmo en el que nació Jesús, sino que su misión adquiere un carácter universal. Las ovejas a las que tiene que atraer se encuentran más allá de cualquier institución humana, y están unidas a él por medio de la acción del Espíritu, que hace que todos seamos hijos de Dios. Por este motivo, Jesús se siente libre de actuar y de dar, incluso, la vida tanto por sus ovejas más próximas, como también por las más alejadas. No busca su propia gloria, ni su autorrealización personal, sino que, vaciándose en favor de los demás, cumple la voluntad de quien lo envía. Jesús pone en primer lugar a sus ovejas, y muy posteriormente a él mismo.

En la sociedad actual, se insiste en la consecución de los objetivos personales, de dejarse guiar por los propios ideales y de alcanzar así la felicidad; en definitiva, la autorrealización. Sin embargo, contemplando a Jesús, observamos que la radicalidad de su mensaje no se sustenta en si mismo, sino en el otro (el necesitado). Vive por y para cumplir la voluntad de Dios Padre, que pretende la extensión del amor trinitario entre todos los seres humanos. El giro conceptual es, pues, absoluto. Una vida entregada por amor hasta las últimas consecuencias, como la de Jesús, se transforma en una vida repleta de sentido. El resto, en especial quienes nos denominamos cristianos, descubriremos que, vaciándonos por el otro, nos llenamos del otro y de Dios. Este es el sentido de la vida cristiana.

Ante ti, Señor, pongo mis energías y mis intenciones, para que las dirijas conforme a la voluntad del Padre. Que tu Espíritu me acerque a ti, para vaciarme entre los hermanos que me llaman.

La Buena Noticia de cada día 2021

Francisco y Clara camino de misericordia

Divina Pastora 25/04/2021

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Divina Pastora, Señora y protectora nuestra; guía nuestras almas hacia tu Hijo, bien amado para que salvas y puras a su presencia lleguemos.

Y mientras en este mundo andemos bajo tu cayado nos ponemos para librarnos de todo mal y así protección tengamos. Gracias Madre, a ti te damos entonando todos juntos tu oración:

Divina Pastora de las Almas - Wikiwand
Divina Pastora – Cristo de El Pardo – Capuchinos

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

La Provincia Capuchina de España esta bajo la especial protección de la Divina Pastora desde abril del 2011 cuando se celebro el capitulo de constitución de la nueva provincia.

TU ROSTRO BUSCARÉ, SEÑOR

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51ª JORNADA MUNDIAL DE LA MADRE TIERRA.

Altísimo, omnipotente, buen Señor,

tuyas son las alabanzas, la gloria y el

honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, corresponden,

y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,

especialmente el señor hermano sol,

el cual es día, y por el cual nos alumbras.

Y él es bello y radiante con gran esplendor,

Por qué el Día de la Tierra es más importante que nunca? – Grupo Ecolimpio

de ti, Altísimo, lleva significación.

Loado seas, mi Señor, por la hermana

luna y las estrellas,

en el cielo las has formado luminosas y

preciosas y bellas.

Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,

y por el aire y el nublado y el sereno y

todo tiempo,

por el cual a tus criaturas das sustento.

Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,

la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,

por el cual alumbras la noche,

y él es bello y alegre y robusto y fuerte.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,

la cual nos sustenta y gobierna,

y produce diversos frutos con coloridas

flores y hierba.

Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,

y soportan enfermedad y tribulación.

Bienaventurados aquellos que las

soporten en paz,

porque a ti, Altísimo, coronados serán.

Loado seas, mi Señor, por la nuestra

hermana la muerte corporal,

de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:

bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,

porque la muerte segunda no les hará mal.

Load y bendecid a mi Señor,

y dadle gracias y servidle con gran humildad.

San Francisco de Asís

Día Mundial de la Madre Tierra - Fundación Mary Ward

13 MARTES A SAN ANTONIO

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Por la señal….Señor mío Jesucristo…

ORACION INICIAL: Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Mas si esta no me conviniese, obtenme una perfecta conformidad con la divina voluntad. Amen.

Martes 5º: LA BONDAD  

Pintura - Generalitat Valenciana
Museu de Belles Arts de Valéncia

¡Oh, dadivoso bienhechor, San Antonio! Dignaos extender la dulce virtud de la bondad hacia mí, para que no me contente con la justicia aparente, sino que sea bueno de verdad ante Dios y los hombres, según El desea.

(Medita brevemente y pide la gracia que deseas conseguir por intercesión de San Antonio)

ORACION FINAL:

Glorioso San Antonio de Padua, la fe hizo brotar en tu vida una esperanza firme que te llevó a crear ilusión, ganas de vivir, alegría y estímulo para hacer mejor la vida de los demás.

Alcánzame esa misma fe y esa misma esperanza para que pueda entregarme cada día a la labor de hacer un mundo más justo, más humano y más cristiano.

Lo suplico en el nombre de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tu rostro buscaré, Señor

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PASCUA

Por siempre más ya es Día,

¡oh Pascua verdadera

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Pinterest – Lorena Rincón

que alzas la inmarcesible Primavera

en las rosas tempranas

de tu carne, reciente de agonía!

¡Tú, que al vuelo sonoro

de las altas campanas,

con tu lengua de llama, nuestra y tuya,

oh, Cirio de las cinco bocas de oro,

abres el <<júbilus>> del Aleluya…!

Pedro Casaldáliga

DOMINGO III de PASCUA 18/04/2021

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Primera lectura: Hechos 3,13-15.17-19

En aquellos días, Pedro dijo al pueblo:

-El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a sus siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. vosotros renegasteis del Santo y del Justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello. Ahora bien, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, al igual que vuestras autoridades; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados.

Salmo 4,2.4.7.9

R/. Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro.

Escúchame cuanto te invoco, Dios es mi justicia; tú que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración. R/.

Tú tienes palabras de vida eterna

Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor, y el Señor me escuchará cuando lo invoque. R/.

Hay muchos que dicen: <<¿Quién nos hará ver la dicha, si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?>> R/.

En paz me acuesto y enseguida me duermo, porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo. R/.

Segunda lectura: 1 Juan 2,1-5a

Hijos míos

Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es victima de propiciación por nuestros pecados, no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice:<<Yo lo conozco>>, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud.

Evangelio: Lucas 24,35-48

En aquel tiempo, los discípulos de Jesús contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice:

-Paz a vosotros.

Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. Y les dijo:

-¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestros corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.

Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:

-¿Tenéis ahí algo de comer?

Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:

-Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí..

Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y les dijo:

-Así esta escrito: el Mesías padercerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.

REFLEXIÓN

Este relato de Lucas de la aparición del Resucitado acontece en un contexto de incertidumbre entre los discípulos, desconcertados por el testimonio de los dos a quienes había aparecido Jesús en el camino de Emaús. Por eso, Jesús mismo toma la iniciativa y les transmite su palabra. de echo, el único que habla es Jesús, cuyas palabras alientan y dan paz. estas suponen un <<volver a Galilea>>: como si de un <<mini Credo>> se tratase, el Resucitado narra brevemente su propia muerte y resurrección, y confirma que las Escrituras anticipaban todo lo que iba a sucederle.

Las palabras de Jesús se dirigen también hoy a todo creyente que se adentra en a Biblia. Nos invitan a profundizar en las Escrituras con unos ojos nuevos, y a contemplar en cada pasaje el rostro oculto (Antiguo Testamento) de Jesús. A veces nos podemos sentir desconcertados por ciertos pasajes difíciles. Sin embargo, igual que Jesús explicó a sus discípulos las Escrituras y comió junto a ellos, también hoy sigue presente en cualquier grupo cristiano que se reúne a compartir su Palabra y su mesa eucarística, dándole luz. Alentada, pues, por el mandato misionero de Jesús, la comunidad prosigue alimentando al resto de la humanidad con un mensaje que invita a la conversión, cura los corazones desgarrados y se solidariza con quienes no tienen qué comer, compartiendo sus propios recursos (Cáritas).

En este tiempo pascual, Señor, me comprometo a adentrarme con mayor profundidad en la Escritura y a alimentarme con tus enseñanzas, siempre actuales. Haz que mis palabras y mis obras transmitan tu paz y alegría a aquellos con quienes convivo, para que el mundo sea un poquito más humano y, precisamente por eso, más divino.

La Buena Noticia de cada día 2021

Francisco y Clara camino de misericordia

Tu rostro buscaré, Señor

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¡Cristo ha resucitado!

¡Resucitemos con él!

¡Aleluya, aleluya!

Muerte y Vida lucharon,

Imagenes De Jesus Resucitado

y la muerte fue vencida.

¡Aleluya, aleluya!

Es el grano que muere

para el triunfo de la espiga.

¡Aleluya, aleluya!

Cristo es nuestra esperanza

nuestra paz y nuestra vida.

¡Aleluya, aleluya!

Vivamos vida nueva,

el bautismo es nuestra Pascua.

¡Aleluya, aleluya!

¡Cristo ha resucitado!

¡Resucitemos con él!

¡Aleluya, aleluya!

13 MARTES A SAN ANTONIO

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Por la señal….Señor mío Jesucristo…

ORACION INICIAL: Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Mas si esta no me conviniese, obtenme una perfecta conformidad con la divina voluntad. Amen.

San Antonio de Padua, escultura de Juan de Juni que esta e… | Flickr
San Antonio de Padua, escultura de Juan de Juni que esta en el museo Nacional de Escultura de Valladolid

Martes 5º: LA LONGANIMIDAD. (1)  

¡Oh, generoso abogado de los pobres, San Antonio! Haced que yo me enamore de la longanimidad para merecer de Dios mayores gracias y mercedes y obtener la eterna felicidad.

(Medita brevemente y pide la gracia que deseas conseguir por intercesión de San Antonio)

ORACION FINAL:

Glorioso San Antonio de Padua, que llenaste de alegría a la Iglesia con tu vida y las maravillas obradas por tu poderosa intercesión.

Pon alegría y esperanza en mi vida. Que en ella nunca falte la fe, que en ella reine la paz y florezcan todas las virtudes cristianas, especialmente aquellas que tanto amas y yo tanto necesito.

Lo suplico en el nombre de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

(1). La longanimidad (del latín longus, largo + animus, alma: largo sufrimiento) es la estrecha relación entre la perseverancia y constancia de ánimo frente a los obstáculos y las adversidades.

También se refiere a la benignidad, la clemencia y la generosidad.

De acuerdo con el cristianismo es un aspecto del fruto del Espíritu Santo operando en la persona creyente, que le ayuda a mantenerse fiel al Señor a lo largo de la vida.

Requiere paciencia extraordinaria bajo provocación o prueba. Incluye dominio de sí. Sugiere tolerancia movida por amor y el deseo de paz.

Tu rostro buscaré, Señor

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Nadie estuvo más solo que tus manos

perdidas entre el hierro y la madera;

mas cuando el pan se convirtió en hoguera

7 ideas de NENA | imagenes de jesus resucitado, imagenes de cristo  resucitado, resurrección de cristo
Pinterest – Lorena Rincón

nadie estuvo más lleno que tus manos.

Nadie estuvo más muerto que tus manos

cuando, llorando, las besó María;

mas cuando el vino ensangrentado ardía

nadie estuvo más vivo que tus manos.

Nadie estuvo más ciego que mis ojos

cuando creí mi corazón perdido

en un ancho desierto sin hermanos.

Nadie estaba más ciego que mis ojos.

Grité, Señor, por qué te has ido.

Y tú estabas latiendo entre mis manos.

José Luis Martín Descalzo